La segunda fase: el juego de la mano
Tras el cierre de la subasta y la designación del declarante, comienza la segunda y más visible fase del bridge: el juego de la mano. En esta fase, los cuatro jugadores van poniendo sus 52 cartas sobre la mesa a lo largo de 13 bazas, y al final se cuenta cuántas ha ganado cada pareja.
El objetivo es claro pero los caminos para lograrlo son infinitamente variados: el declarante debe ganar al menos el número de bazas prometido en el contrato, mientras que los defensores intentan impedirlo.
El primer ataque: la jugada más importante
El juego comienza con el primer ataque o primer plomo, realizado por el jugador sentado a la izquierda del declarante. Es la única jugada que se hace sin ver las cartas del muerto, lo que la convierte en una decisión especialmente difícil y estratégicamente crucial.
Un buen ataque inicial puede poner inmediatamente al declarante en dificultades; un ataque equivocado puede regalarle bazas que no merecía. Por eso, los defensores estudian cuidadosamente la secuencia de la subasta para deducir qué carta atacar: ¿atacar el palo del compañero si lo ha nombrado? ¿Atacar el palo más corto para establecer el palo largo? ¿Atacar el sin triunfo con el palo largo?
El desarrollo de las bazas
Cada baza se desarrolla de la misma manera: un jugador “lleva la punta” y coloca una carta boca arriba sobre la mesa. Los demás jugadores, en sentido horario, deben también colocar una carta. La regla fundamental es la de seguir el palo: si el jugador que lleva la punta juega un corazón, los demás deben jugar también un corazón si tienen alguno en su mano.
Solo cuando un jugador no tiene cartas del palo pedido puede jugar una carta de otro palo. Si hay palo de triunfo, puede jugar un triunfo para intentar ganar la baza (esto se llama “cortar” o “fallar”). Si juega una carta de otro palo que no sea triunfo, simplemente no puede ganar esa baza.
Al final de la baza, gana quien haya jugado la carta más alta del palo pedido, o bien el triunfo más alto si algún jugador ha cortado. El ganador de la baza recoge las cuatro cartas y las coloca boca abajo ante sí, y es quien lleva la punta para la siguiente baza.
Las estrategias básicas del declarante
El declarante, que ve sus propias cartas y las del muerto, puede planificar la mano antes de jugar la primera carta. Los principios estratégicos básicos incluyen:
Contar las bazas ganadoras: antes de jugar, el declarante cuenta cuántas bazas puede ganar directamente (bazas seguras) y cuántas necesita fabricar. Si le sobran, puede permitirse ser más conservador; si le faltan, debe buscar líneas de juego que generen bazas adicionales.
Sacar triunfos: en contratos de palo, el declarante suele comenzar sacando los triunfos de los defensores para evitar que corten sus bazas sólidas en otros palos. Sin embargo, a veces conviene no sacar todos los triunfos para poder usar los del muerto para cortar en la mano del declarante.
Establecer palos largos: si el declarante o el muerto tienen cinco o más cartas de un palo, pueden “establecerlo” perdiendo las bazas de ese palo al principio para ganar las restantes después, una vez que los rivales no tengan más cartas de ese palo.
El impasse (finesse): una de las técnicas más frecuentes. Consiste en jugar hacia una carta alta esperando que la carta superior esté en manos del defensor que ya ha jugado en esa baza. Por ejemplo, si el muerto tiene Dama-pequeña de un palo y el declarante tiene pequeñas, puede jugar pequeña desde el declarante hacia la Dama: si el Rey está a la izquierda de la Dama, la Dama ganará la baza.
La defensa: coordinación sin hablar
Los dos defensores tienen una tarea más difícil que el declarante: deben coordinarse para impedir el contrato sin poder comunicarse directamente. Solo pueden “hablar” a través de las cartas que juegan.
Las señales defensivas son convenciones acordadas que permiten a los defensores indicar al compañero información sobre su mano mediante la elección de la carta que juegan en cada momento. Las más básicas son las señales de actitud (carta alta = quiero que sigas ese palo; carta baja = no lo sigas) y las señales de cuenta (par/impar para indicar cuántas cartas se tienen en un palo).
El renuncio: la irregularidad más frecuente
La irregularidad más común en el bridge es el renuncio o renuncio irregular: cuando un jugador no sigue el palo pedido teniendo cartas de ese palo. El renuncio debe descubrirse antes de que acabe la mano para ser penalizable. Si se detecta, se corrige si es posible, y en muchos casos el árbitro transfiere una o dos bazas de la pareja que renegunció a la contraria.
Tanto el declarante como los defensores pueden renunciar por error o descuido. Evitar los renuncios requiere atención constante y, especialmente cuando la mano se alarga o la presión aumenta, es uno de los errores que puede costar la mano.