Una vez terminada la licitación, el declarante se enfrenta al momento de la verdad: jugar la mano. Aquí no basta con tener buenas cartas; es necesario pensar de manera sistemática, planificar la secuencia de juego y anticiparse a los problemas antes de que surjan. El jugador que improvisa carta a carta rara vez cumple contratos ajustados.
La regla de oro: planificar antes de jugar
Cuando el muerto extiende sus cartas sobre la mesa, el declarante dispone de unos segundos preciosos para trazar su plan. Este momento no debe desperdiciarse jugando automáticamente a la primera carta. Hay que preguntarse: ¿cuántas bazas seguras tengo? ¿Cuántas necesito para el contrato? ¿Cómo obtendré las bazas que faltan?
Contar las bazas seguras
Una baza segura es aquella que se puede ganar sin que el rival tenga oportunidad de obtener una baza primero. Un as es siempre una baza segura. Una secuencia encabezada por as y rey también lo es. Contar estas bazas con frialdad evita la sensación de que “hay que hacer algo” cuando en realidad la mano está controlada.
Fuentes de bazas adicionales
Cuando las bazas seguras no son suficientes, el declarante busca bazas adicionales en:
- Establecimientos en longitud: un palo de cinco cartas encabezado por una figura puede, tras perder una o dos bazas, producir una o dos bazas largas.
- Impases: si el declarante tiene As-Dama en un palo, puede intentar el impás al Rey, ganando una baza si el rey del rival está en la posición correcta.
- Renuncias: usar los triunfos del muerto para cortar cartas perdedoras del declarante antes de que lleguen a jugarse.
- Squeeze: en manos avanzadas, forzar al rival a descartar una carta que necesita para defender.
Extracción de triunfos
En contratos en palo de triunfo, la primera decisión suele ser si sacar o no los triunfos del rival. La norma es sacarlos antes de buscar bazas laterales, salvo que se necesiten los triunfos del muerto para las renuncias. Si el muerto tiene tres triunfos y el declarante necesita cortar dos perdedoras en el muerto, debe cortar primero y sacar triunfos después.
El contrato sin triunfo
En los contratos sin triunfo (ST), la planificación es aún más crítica porque no hay triunfos que rescaten. El declarante debe establecer su palo largo antes de que los rivales establezcan el suyo. A menudo conviene perder bazas pronto (“duck”) para cortar las comunicaciones del rival y que el palo largo de los defensores quede bloqueado.
Gestión de las entradas
Las entradas —las cartas que permiten al declarante acceder a la mano del muerto o a la propia— son uno de los recursos más escasos. Gastar una entrada en el momento equivocado puede arruinar un plan perfectamente trazado. El declarante debe identificar las entradas disponibles en cada mano y usarlas en el orden correcto.