La licitación es el corazón estratégico del bridge. Antes de jugar una sola carta, las cuatro personas que forman las dos parejas mantienen una subasta en la que cada jugador describe su mano mediante declaraciones codificadas. El objetivo es llegar a un contrato que refleje las posibilidades reales de la pareja y, si es posible, superar el contrato de los rivales.
Cómo funciona la subasta
La licitación se desarrolla en el sentido de las agujas del reloj, empezando por el jugador que repartió las cartas. Cada turno permite tres opciones: declarar un contrato, doblar (o redoblar) la declaración del rival, o pasar.
Una declaración de contrato combina un número del 1 al 7 con un palo (tréboles, diamantes, corazones, picas) o “sin triunfo”. El número indica cuántas bazas por encima de seis espera ganar la pareja. Por ejemplo, “2 picas” significa que la pareja se compromete a ganar 8 bazas (6 + 2) con picas como palo de triunfo.
Valoración de la mano: los puntos de honor
El sistema más habitual para valorar una mano es el de Charles Goren, que asigna puntos a las figuras:
- As: 4 puntos
- Rey: 3 puntos
- Dama: 2 puntos
- Jota (J): 1 punto
Una mano equilibrada con 12 o más puntos de honor (PH) puede abrir la licitación. Entre las dos manos de la pareja se necesitan al menos 25 puntos para intentar un gran juego en palo mayor o sin triunfo.
Aperturas básicas
La apertura estándar de 1 en un palo indica una mano con entre 12 y 21 PH y al menos cuatro cartas en ese palo. La apertura de 1 sin triunfo (1ST) describe una mano muy equilibrada con entre 15 y 17 PH. Estas aperturas le dicen al compañero no solo cuántos puntos tiene el abridor, sino también qué distribución aproximada puede esperar.
Las respuestas del compañero
El compañero del abridor responde en función de sus propios puntos y de cómo encajan sus cartas con las del abridor. Con 6 a 9 PH se da una respuesta mínima; con 10 a 12 PH se hace una respuesta invitante; con 13 o más PH se fuerza hasta al menos un gran juego.
Cuándo termina la subasta
La licitación concluye cuando tres jugadores consecutivos pasan tras la última declaración. El contrato final es esa última declaración, y el declarante —el primer jugador de la pareja que nombró el palo del contrato— será quien juegue la mano con el apoyo de su compañero, el muerto.
El principio fundamental
La licitación no es un concurso de faroleo sino un intercambio de información entre compañeros mediante un código acordado. Cuanto más preciso sea ese intercambio, mejor será el contrato final. Por eso los sistemas de licitación son tan variados y sofisticados: cada convención o sistema busca transmitir la mayor información posible dentro del espacio reducido de la subasta.