En el mundo del turf, los debates sobre cuál es el mejor caballo de la historia suelen prolongarse indefinidamente, con argumentos para todos los gustos y todas las épocas. Sin embargo, cuando se trata de Frankel, la discusión se simplifica: los organismos internacionales lo han catalogado como el mejor caballo jamás calificado, con un rating de 147 que nadie ha igualado ni superado. Catorce carreras, catorce victorias, ninguna derrota. La perfección hecha caballo.
Origen y primeros años
Frankel nació el 11 de febrero de 2008 en el stud Juddmonte Farms, la operación criadora del príncipe Khalid Abdullah de Arabia Saudí, una de las más sofisticadas del mundo. Su padre era Galileo, el semental más influyente de su generación, y su madre Kind era hija del mítico Danehill. El pedigree prometía, pero en el mundo del turf nada está garantizado de antemano.
El potro fue entregado al entrenador Sir Henry Cecil, con cuadra en Newmarket. Cecil era ya una leyenda viva del turf británico —diez títulos de campeón entrenador, ganadores de todas las grandes clásicas—, pero su carrera atravesaba en ese momento una fase difícil. La llegada de Frankel coincidió con el diagnóstico de un cáncer que el entrenador decidió combatir en silencio mientras seguía trabajando.
La relación entre el entrenador veterano y el potro excepcional se convirtió en uno de los grandes relatos humanos del turf contemporáneo: Henry Cecil sabía que estaba en la recta final de su vida, y Frankel era su obra maestra. Cecil falleció en junio de 2013, menos de un año después de que Frankel disputara su última carrera.
La carrera invicta: 14 victorias en 14 salidas
Frankel debutó el 13 de agosto de 2010 en Newmarket, con victoria convincente en una maiden de 7 furlongs. A partir de ese momento, cada aparición se convirtió en un evento que paralizaba al mundo del turf.
A los 2 años (2010), ganó sus tres salidas, incluyendo su primera prueba de Grupo 1 —el Dewhurst Stakes de Newmarket— con una actuación que ya llamó la atención de los especialistas.
A los 3 años (2011), Frankel se confirmó como un fenómeno sin parangón. Su victoria en las 2.000 Guineas de Newmarket —la primera de las clásicas británicas— fue una exhibición que los cronistas calificaron de “irreal”: tomó una delantera aplastante a mitad de la recta final y cruzó la meta con 6 cuerpos de ventaja, en un tiempo récord para la prueba. Aquella imagen —Frankel alejándose solo, sin que nadie pudiera seguirle— se repitió en las semanas siguientes en el Sussex Stakes de Goodwood y el Queen Elizabeth II Stakes de Ascot.
A los 4 años (2012), con el público ya rendido a sus pies y los rivals retirándose antes de las carreras para evitar la humillación, Frankel amplió sus distancias competitivas y demostró ser igualmente dominante sobre la milla y cuarto. Sus victorias en el Queen Anne Stakes de Royal Ascot, el Sussex Stakes (segunda vez consecutiva) y el Champion Stakes de Ascot completaron un año sin sombras.
El 19 de octubre de 2012, en el Champion Stakes de Ascot, Frankel disputó su última carrera. Ganó con autoridad, aunque en esa ocasión los rivales fueron algo más competitivos. Al cruzar la meta, las 30.000 personas presentes se pusieron en pie y tributaron al caballo una ovación que duró varios minutos. Muchos de los presentes lloraban. Frankel se retiró invicto.
El rating de 147: la cifra que lo dice todo
El sistema de ratings del turf internacional (desarrollado por la IFHA) evalúa a los caballos asignándoles un número de libras que expresa su calidad relativa. Un caballo de clase media tiene un rating de 100; los campeones habituales de Grupo 1 suelen situarse entre 120 y 130; los verdaderamente excepcionales alcanzan 135 o más.
Frankel recibió un rating de 147 libras al final de su carrera, la cifra más alta jamás asignada a un caballo de carreras llanas en la historia del sistema de clasificación moderno. Para ponerlo en perspectiva: Secretariat, Winx o Sea The Stars —caballos considerados entre los mejores de su generación— tuvieron ratings en el rango de 130-140. Frankel los superó a todos.
Legado como semental
Desde su retiro, Frankel opera como semental en el National Stud de Newmarket. Sus tarifas de cubrición han sido consistentemente de las más altas de Europa. Ha producido campeones de Grupo 1 en múltiples países, confirmando que su calidad se transmite a la descendencia. Entre sus hijos más destacados se encuentran Frankli, Mohaather y Inspiral, todos ganadores de pruebas de alto nivel.
La combinación de su propio linaje (hijo de Galileo, que a su vez desciende de Sadler’s Wells) y su excepcional performance en pista hace de Frankel uno de los sementales más influyentes de su generación, con la expectativa de que su impacto en la cría se prolongue durante décadas.
El legado de Henry Cecil
Es imposible hablar de Frankel sin hablar de Henry Cecil. El entrenador enfrentó el desafío de preparar al caballo más talentoso que había visto en su larga carrera, sabiendo que padecía una enfermedad potencialmente mortal. Su decisión de trabajar con discreción, sin alarmismo y con una dedicación absoluta a cada detalle del entrenamiento de Frankel, ha sido celebrada como un ejemplo de profesionalismo y pasión por el deporte en sus circunstancias más exigentes.
La historia de Cecil y Frankel —el maestro y la obra maestra, la vida que se apaga y el legado que florece— es una de las más conmovedoras que el mundo del turf ha producido.