Australia ha producido grandes caballos a lo largo de su historia hípica, pero ninguno como Winx. Esta yegua baya nacida en 2011 protagonizó entre 2015 y 2019 una racha de victorias que no tiene parangón en la historia del turf mundial: 33 carreras consecutivas ganadas, 25 de ellas en Grupo 1. En un deporte donde ganar tres o cuatro Grupo 1 consecutivos ya supone una hazaña, la consistencia de Winx resulta sencillamente incomprensible.
Orígenes y primeros años
Winx nació el 14 de septiembre de 2011 en Nueva Gales del Sur, Australia, criada por Peter Tighe, Debbie Kepitis y Blue Sky Bloodstock. Su padre era Street Cry —el mismo que sire de Zenyatta, la gran campeona americana— y su madre Vegas Showgirl. Ningún dato de su pedigree hacía presagiar lo que vendría.
Como potra de 2 y 3 años, Winx mostró calidad pero no excepcionalidad. Ganó carreras, incluida la Australian Oaks de Grupo 1 a los 3 años, pero nadie la situaba en una categoría aparte. Fue su temporada de 4 años, en 2015, la que marcó el inicio de algo diferente. Con el entrenador Chris Waller y el jockey Hugh Bowman como equipo estable, Winx comenzó una racha que no se detendría hasta cuatro años después.
La racha: 33 victorias que no tienen precedente
Entre agosto de 2015 y abril de 2019, Winx ganó cada carrera que disputó. La racha incluyó 25 victorias en pruebas de Grupo 1, el máximo nivel del turf australiano e internacional. Los márgenes de victoria variaban —a veces era un cuerpo, a veces cuatro o cinco— pero el resultado nunca cambiaba.
Su prueba favorita era el Cox Plate del hipódromo de Moonee Valley, en Melbourne, que ganó en cuatro ediciones consecutivas (2015, 2016, 2017, 2018). El Cox Plate —2.040 metros sobre hierba— es considerado el campeonato de campeones del turf australiano, y Winx lo dominó con una regularidad que dejó sin argumentos a sus rivales.
Lo que hacía especialmente impresionante su manera de ganar era la pulsión de aceleración en el tramo final. Winx no era necesariamente la más veloz en las primeras etapas de la carrera; era su capacidad de mantener un esfuerzo máximo durante más tiempo que cualquier rival lo que la hacía imbatible. El jockey Hugh Bowman describía la sensación de montar a Winx como “montar un motor que nunca para”.
El debate de la comparación internacional
La carrera de Winx generó un debate recurrente en el turf mundial: ¿podría haber competido —y ganado— en Europa contra caballos como Frankel o Enable? Sus defensores argumentan que sus ratings internacionales (hasta 130 en el sistema IFHA) la sitúan entre los mejores caballos del mundo en cualquier época. Sus críticos señalan que la calidad de los caballos en el circuito australiano no es equiparable a la del turf europeo o americano de primer nivel.
La respuesta definitiva nunca llegará, porque Winx nunca viajó fuera de Australia. Pero la dimensión de su dominancia —ganar con esa consistencia durante cuatro temporadas consecutivas, en campos que incluían ganadores de Grupo 1 de todo el mundo— es un argumento difícil de rebatir.
La relación con Hugh Bowman y Chris Waller
La historia de Winx no puede contarse sin sus dos grandes aliados humanos. El entrenador Chris Waller —un neozelandés afincado en Australia— diseñó el programa perfecto para una yegua que mejoraba con la edad, calibrando sus esfuerzos con una precisión extraordinaria. Waller sabía cuándo presionar y cuándo reservar, y su gestión del calendario fue impecable durante cuatro temporadas.
El jockey Hugh Bowman desarrolló con Winx una relación casi simbiótica. Montó a la yegua en 31 de sus 33 victorias consecutivas y describía su experiencia a su lado como algo que iba más allá del atletismo puro: “Ella te habla, te dice cómo se siente. Cuando está bien, lo sabes desde el primer paso.”
El retiro y la transición a la cría
Winx disputó su última carrera el 13 de abril de 2019 en el Queen Elizabeth Stakes de Randwick, en Sídney. Lo hizo ante una multitud de más de 40.000 personas que habían acudido al hipódromo específicamente para decirle adiós. Ganó, como siempre, con autoridad. Cuando cruzó la meta, el hipódromo estalló en una ovación que duró varios minutos y que muchos presentes describieron como el momento más emotivo que habían vivido en un hipódromo.
La transición a la cría fue muy esperada. Sus primeros potros, nacidos en 2020 y 2021, han generado enorme expectación en la industria criadora australiana, con precios en las subastas que reflejaron la magnitud de su reputación. Si Winx transmite a sus descendientes aunque sea una fracción de su excepcionalidad, su impacto en el turf australiano se prolongará durante generaciones.