Harrie Lavreysen es el velocista más dominante del ciclismo en pista de la primera mitad de la década de 2020. Con apenas 20 años comenzó a ganar campeonatos mundiales, con 23 ya era campeón olímpico, y a los 27 había acumulado un palmarés que le sitúa en la conversación de los mejores velocistas de todos los tiempos, poniendo fin a una larga época de dominio anglosajón en las pruebas de velocidad del velódromo.
Orígenes: Luyksgestel y los Países Bajos
Harrie Lavreysen nació el 20 de julio de 1997 en Luyksgestel, un pequeño municipio del sur de los Países Bajos, en la provincia de Brabante del Norte, muy cerca de la frontera con Bélgica. Creció en un entorno familiar muy ligado al ciclismo: su padre era ciclista aficionado y sus hermanos también practicaron el deporte.
Los Países Bajos tienen una tradición ciclista enorme, pero históricamente más orientada al ciclismo de carretera que al de pista. El surgimiento de Lavreysen como velocista de élite formó parte de una renovación del programa neerlandés de ciclismo en pista que a lo largo de los años 2015-2020 convirtió a los Países Bajos en la nueva potencia del sprint en velódromo.
Ascenso meteórico: de júnior a campeón mundial en tres años
La progresión de Lavreysen fue extraordinariamente rápida. Comenzó a competir en categorías júnior con resultados destacados, y en 2018, con 20 años, ganó su primer título mundial en la prueba de Sprint en categoría élite. Esta victoria sorprendió al mundo del ciclismo en pista: era excepcionalmente joven para dominar una prueba que habitualmente requiere años de maduración táctica.
A partir de ese momento, Lavreysen no dejó de acumular títulos. Entre 2018 y 2024, ganó múltiples campeonatos del mundo en Sprint, Kéirin y Sprint por equipos, estableciéndose como el velocista más completo de su generación y el sucesor natural del dominio de los ciclistas británicos que había dominado las pruebas de velocidad durante la década anterior.
Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020: la consagración
El gran escenario de la consagración de Lavreysen fue los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (disputados en 2021). En un velódromo sin público por las restricciones de la pandemia de COVID-19, Lavreysen realizó actuaciones que dejaron claro que había una nueva superpotencia en el sprint del velódromo.
Ganó el oro en el Sprint individual, derrotando en la final al también neerlandés Jeffrey Hoogland en un duelo interno entre compañeros que demostró la profundidad del programa neerlandés. Ganó también el oro en el Kéirin, con una actuación explosiva en el sprint final. Los Países Bajos se llevaron medallas de oro en ambas pruebas, con Lavreysen como figura principal.
La fortaleza física: las piernas más potentes del pelotón
Los expertos en fisiología del rendimiento que han analizado a Lavreysen señalan que combina dos cualidades raramente juntas en la misma persona: una potencia punta explosiva excepcional (capaz de generar más de 2.000 vatios en el pico del sprint) y una muy buena capacidad de mantener esa potencia durante los 8-10 segundos que dura el sprint final.
Sus muslos y glúteos son los de un atleta de potencia pura, con una densidad muscular que resulta visible incluso a través del mono aerodinámico. Pero Lavreysen no es solo fuerza bruta: la lectura táctica que tiene del sprint, la capacidad de adaptarse a cualquier posición y el timing de sus ataques demuestran una inteligencia competitiva de alto nivel.
El equipo neerlandés: una generación dorada
Una parte importante de la explicación del dominio de Lavreysen es el contexto del equipo neerlandés de velocidad. Junto con Jeffrey Hoogland y Roy van den Berg, forma parte de uno de los mejores tríos de Sprint por equipos de la historia, que en 2021 estableció el récord mundial de esta prueba y lo ha mejorado en múltiples ocasiones.
La competencia interna dentro del equipo neerlandés —tres ciclistas del nivel más alto del mundo compitiendo entre sí en entrenamiento y en carreras internacionales— ha contribuido a elevar el nivel de todos ellos por encima de lo que cualquiera habría alcanzado de forma individual.
El legado en construcción
Con menos de 30 años, el palmarés de Lavreysen ya es de primer nivel histórico. Si mantiene la salud y la motivación durante otro ciclo olímpico o dos, podría situar su nombre entre los mayores velocistas de todos los tiempos, en la misma conversación que Chris Hoy o Jens Fiedler. El ciclismo en pista ha encontrado en él la figura que necesitaba para continuar atrayendo la atención del gran público más allá del contexto olímpico.