El pedaleo en gravel tiene sus propias reglas. A diferencia de la carretera, donde la superficie es predecible y puedes mantener un ritmo constante, en gravel el terreno cambia constantemente: asfalto, grava compacta, tierra suelta, piedras, barro. Adaptar el pedaleo a cada superficie es la clave para ir rápido sin gastar energía de más y sin caerse.
Cadencia: la base del pedaleo eficiente
La cadencia es el número de pedaladas por minuto (rpm). En ciclismo de carretera el ideal está en torno a 90-100 rpm para la mayoría de ciclistas. En gravel, esa cadencia cambia según el terreno:
- Asfalto o grava muy compacta: 85-95 rpm, igual que en carretera.
- Grava suelta en llano: 75-85 rpm con un desarrollo más corto; pedalear más suave da más control.
- Subidas en tierra o grava: 60-75 rpm, priorizando la tracción sobre la velocidad.
- Bajadas: se deja de pedalear en muchos casos; cuando se pedalea, cadencia alta y poco desarrollo para no forzar la cadena.
No hay un número mágico. La cadencia correcta es aquella que te permite mantener el esfuerzo sin rebotar en el sillín y sin que la rueda trasera patine.
Pedalada circular vs. pedalada en cuadrado
Una pedalada eficiente es circular: aplicas fuerza en el eje de bajada (de las 12 a las 6) pero también empujas ligeramente hacia adelante en la zona alta y tiras hacia atrás en la zona baja. Esto distribuye el esfuerzo muscular y reduce los puntos muertos.
En gravel, la pedalada circular es especialmente importante en tramos de tierra suelta: una pedalada brusca o “en cuadrado” provoca tirones en la rueda trasera que pierden tracción. La suavidad es velocidad en terreno suelto.
Sentado o de pie: cuándo levantarse del sillín
En carretera, levantarse del sillín da potencia extra en las subidas. En gravel, hacerlo en el momento equivocado provoca el patinaje de la rueda trasera.
Se pedalea sentado cuando:
- La subida es larga y el terreno es suelto (tierra, grava, arena).
- Se busca mantener la tracción trasera.
- El esfuerzo debe sostenerse muchos minutos.
Se puede levantar del sillín cuando:
- La subida es corta y empinada sobre terreno firme (roca, tierra compacta).
- Se quiere acelerar sobre asfalto o grava muy compacta.
- Se necesita aliviar la zona glútea tras muchos kilómetros sentado.
Gestión de los desarrollos
Las bicicletas de gravel montan desarrollos más cortos que las de carretera por algo: el terreno lo requiere. Usar desarrollos cortos no es señal de debilidad, es inteligencia ciclista. Un plato único de 40 dientes con cassette de 11-42 (o similar) da un rango amplísimo que cubre desde subidas muy empinadas hasta descensos en asfalto.
La regla es simple: si la cadencia baja de 60 rpm, cambia a un desarrollo más corto. Si la cadencia sube de 100 rpm sin esfuerzo, pasa a uno más largo. Anticipar el cambio de terreno antes de llegar a él evita los atascos en la transmisión.
Pedaleo en grupo vs. en solitario
En grupo, el pedaleo en gravel tiene una dimensión adicional: las ruedas delante levantan polvo y proyectan grava. Mantener distancia suficiente, no seguir la rueda de cerca en descensos y anticipar las frenadas son tan importantes como la técnica de pedaleo en sí.