Sir Donald George Bradman nació el 27 de agosto de 1908 en Cootamundra, Nueva Gales del Sur. Es, sin ningún género de duda, el mejor bateador de la historia del cricket, y la brecha estadística entre él y sus contemporáneos lo convierte en el deportista más dominante en cualquier deporte que utiliza estadísticas individuales. Su promedio de 99,94 carreras por entrada en los Test es el registro más célebre del cricket y uno de los más asombrosos en la historia del deporte mundial.
Los inicios y el desarrollo del talento
Bradman creció en Bowral, un pueblo rural de Nueva Gales del Sur, y desarrolló sus habilidades de bateo de maneras poco convencionales: practicaba golpeando una pelota de golf contra el zócalo de un depósito de agua con un palo de críquet, desarrollando reflejos y coordinación que luego trasladó al terreno de juego. No tenía entrenadores ni instalaciones especiales; su talento era puramente natural y se autodesarrolló en condiciones básicas.
Debutó en el críquet de primer clase en 1927 y llamó la atención de inmediato con puntuaciones altísimas. En 1928 fue seleccionado para los Test de Australia y, aunque su debut no fue brillante, a partir de 1930 comenzó una serie de actuaciones que dejaron al mundo del críquet sin palabras.
Las cifras que no se pueden igualar
El récord más conocido de Bradman es su promedio de bateo en los Test: 99,94. Esta estadística requiere contexto para entenderse completamente: el segundo mejor promedio de la historia en los Test es el de Herbert Sutcliffe, en torno a 60. La diferencia entre el primero y el segundo es mayor que la diferencia entre el segundo y el jugador promedio de nivel Test. Es una anomalía estadística sin equivalente en ningún otro deporte.
Durante la gira de Australia en Inglaterra en 1930, Bradman marcó 974 carreras en solo 7 partidas, un récord de una serie de Test que tampoco se ha aproximado nadie. En esa serie marcó puntuaciones de 254, 334 y 232, entre otras. El solo registro de 334 en Headingley fue durante décadas el más alto de la historia de los Test.
En su carrera en los Test marcó 6.996 carreras en 80 partidos con un promedio de 99,94, 29 siglos y 13 dobles siglos. En el críquet de primera clase, sus números son igualmente extraordinarios: 28.067 carreras con un promedio de 95,14.
Estilo de bateo y características técnicas
Bradman no era ortodoxo. Su técnica de bateo era diferente a la que enseñaban los manuales de la época: movía sus pies de una manera que los técnicos criticaban, pero que funcionaba con una eficacia que nadie podía rebatir. Su capacidad de adaptación a diferentes condiciones de pista, su velocidad de reacción y su concentración en turnos larguísimos eran completamente fuera de lo normal.
Físicamente no era imponente, pero su coordinación y sus reflejos eran excepcionales. Podía mantenerse concentrado durante horas en el wicket sin cometer errores, lo que en el críquet, donde un batsman puede ser eliminado con un solo error, es determinante para acumular las puntuaciones que Bradman conseguía habitualmente.
La serie Bodyline y el impacto político del cricket
La capacidad de Bradman para dominar era tal que en la serie de Test de 1932-33, el capitán inglés Douglas Jardine diseñó específicamente una táctica para limitarle: el infame “Bodyline”, que consistía en lanzamientos dirigidos directamente al cuerpo del bateador con una disposición del campo diseñada para atraparlo. La táctica era legal pero peligrosa y provocó una crisis diplomática entre Australia y Reino Unido. El hecho de que toda una nación diseñara una estrategia específicamente para contener a un único jugador dice todo sobre la magnitud del talento de Bradman.
Legado
Don Bradman fue nombrado caballero (Sir) en 1949 y recibió otros muchos reconocimientos antes de su muerte el 25 de febrero de 2001. Su figura es la referencia absoluta del cricket australiano y uno de los grandes iconos del deporte mundial. El estadio Oval de Adelaide, donde jugó muchos de sus mejores partidos, lleva su nombre. En 2000, en una encuesta entre los mejores deportistas australianos del siglo XX, Bradman fue elegido el primero con diferencia sobre cualquier otro, incluyendo deportistas de deportes más populares internacionalmente.