El over es la unidad básica de medida del cricket. Mientras en fútbol contamos minutos o en béisbol contamos innings, en cricket el ritmo del juego se mide en overs. Cada over consiste en seis lanzamientos válidos ejecutados desde el mismo extremo del campo por el mismo lanzador. Una vez completado, el lanzador cambia y el juego continúa desde el otro extremo.
Esta alternancia de extremos y lanzadores es fundamental en cricket. No solo cambia quién lanza, sino también la dirección desde la que viene la pelota, lo que obliga a los bateadores a adaptarse constantemente. Los capitanes de campo (fielding) gestionan qué lanzadores usan en cada momento según las condiciones del campo, el estado del partido y las debilidades de los bateadores en turno.
En los formatos modernos de cricket, el número de overs define completamente la naturaleza del juego. Con 50 overs por equipo en las ODI, hay tiempo para estrategias elaboradas. Con solo 20 overs en el T20, cada lanzamiento puede cambiar el partido, y los bateadores atacan desde el primer momento.
El maiden over
Un maiden over es uno en el que el lanzador no concede ninguna carrera. Conseguir un maiden over en cricket es todo un logro, especialmente en formatos cortos donde los bateadores buscan marcar en cada bola. En el cricket de prueba, los maidens son más habituales y forman parte de la lucha de desgaste entre el lanzador y el bateador.
La gestión de los overs en el juego
El capitán del equipo fielding debe decidir cuántos overs asigna a cada lanzador. Los lanzadores más rápidos suelen usarse en ráfagas cortas, mientras que los spinners pueden tener overs más largos. En formatos limitados, hay restricciones: ningún lanzador puede hacer más de un número máximo de overs por partido.