El pitch, también llamado la pista en español, es el corazón del campo de cricket. Es esa franja rectangular de terreno donde se llevan a cabo todos los lanzamientos y donde el bateador defiende sus stumps. A diferencia de otros deportes donde el terreno de juego es homogéneo, en cricket la condición del pitch puede determinar completamente el desarrollo de un partido.
El pitch mide exactamente 22 yardas (unos 20,12 metros) de longitud, distancia que ha permanecido inalterable desde los inicios del cricket moderno en el siglo XVIII. Esta medida es tan icónica que en inglés se usa la palabra “chain” (cadena) como unidad de medida equivalente a 22 yardas. El ancho estándar es de 10 pies (unos 3 metros), aunque las líneas de bateo delimitan la zona de juego activa.
En los extremos del pitch se colocan los dos sets de wickets (stumps y bails). El lanzador corre desde fuera del pitch hacia una de sus extremidades y lanza la pelota hacia el otro extremo, donde el bateador espera para golpearla. Toda la acción central del cricket ocurre en este pequeño rectángulo de tierra.
La preparación del pitch
La preparación del pitch es un arte y una ciencia. Los curadores trabajan días o semanas antes de un partido para conseguir las condiciones deseadas. Pueden regar el pitch para endurecerlo, cortarlo a diferentes alturas o cubrirlo para protegerlo de la lluvia. Las condiciones del pitch pueden favorecer a los lanzadores o a los bateadores.
El deterioro del pitch en los Test matches
En los partidos de prueba (Test matches), que pueden durar hasta cinco días, el pitch se deteriora progresivamente. En los primeros días, suele ser más favorable para los bateadores. A medida que los lanzadores hacen surcos en el suelo, la pelota puede rebotar de forma más impredecible, lo que favorece cada vez más a los spinners y a los lanzadores de swing.