El tiro de salida es el movimiento más contundente del curling y uno de los más utilizados en la competición de alto nivel. Con una velocidad considerablemente mayor que el draw, la piedra lanzada viaja casi en línea recta —el curl a alta velocidad es mínimo— hasta impactar la piedra objetivo. Si el tiro es preciso, la piedra golpeada sale expulsada de la casa o de la zona de juego, y la piedra lanzada continúa su trayectoria hasta detenerse, posiblemente en una posición útil (roll) o saliendo completamente de la pista (shooter rolls out).”
La ejecución de un buen take-out requiere dominar la precisión de la línea. A diferencia del draw, donde el peso es la variable más crítica, en el take-out el error más costoso es fallar el ángulo de impacto: una piedra que apenas roza la rival la mueve poco y queda ella en una posición inconveniente. Los lanzadores entrenan específicamente los take-outs sobre piedras colocadas en diferentes posiciones para desarrollar la capacidad de calcular el punto exacto de impacto en fracciones de segundo.
El nivel de un equipo de alto rendimiento se mide en gran parte por su porcentaje de take-outs exitosos. Los mejores equipos del circuito mundial superan el 80% de efectividad en este tiro, lo que significa que casi siempre eliminan la piedra objetivo cuando lo intentan. Esta fiabilidad les permite jugar con libertad estratégica, sabiendo que si el rival pone piedras en posición peligrosa, tienen la capacidad de retirarlas con consistencia. Los equipos menos precisos en el take-out son más vulnerables a estrategias de acumulación de piedras en la casa.