El curling es uno de los deportes más estratégicos del calendario olímpico, y su sistema de puntuación es la razón principal. A diferencia de otros deportes donde ambos equipos pueden marcar en el mismo turno, en curling solo puntúa un equipo por end, lo que convierte cada entrega en una decisión táctica de múltiples capas.
Los ends: los períodos del curling
Un partido de curling se divide en ends, que son los equivalentes a los períodos, sets o rondas de otros deportes. En los Juegos Olímpicos y en la mayoría de competiciones de élite, un partido completo consta de diez ends. En el formato de dobles mixtos, que fue introducido en los Juegos de Pyeongchang 2018, se juegan ocho ends.
Cada end consiste en que los cuatro jugadores de cada equipo lanzan dos piedras cada uno, lo que da un total de ocho piedras por equipo y dieciséis piedras en juego por end. El orden de lanzamiento alterna entre equipos: primero lanza una piedra un jugador del equipo A, luego uno del equipo B, y así sucesivamente. El equipo que posee el hammer lanza la última piedra del end.
Quién puntúa y cuánto
Al final de cada end, los árbitros y los propios jugadores determinan qué equipo puntúa. La regla es sencilla pero la ejecución es compleja:
Solo el equipo que tenga la piedra más cercana al button puntúa. A continuación, se cuentan cuántas piedras propias de ese equipo están más cerca del button que la piedra rival más cercana. Cada una de esas piedras vale un punto.
Esto significa que teóricamente se pueden anotar hasta ocho puntos en un end (si las ocho piedras de un equipo están más cerca que cualquier piedra rival), aunque en la práctica anotar cuatro o cinco puntos en un solo end ya es un resultado excepcional. Lo más habitual es anotar uno o dos puntos.
Una piedra se considera «en juego» si cualquier parte de ella toca o se superpone con el anillo exterior de la casa. Las mediciones en caso de duda se hacen con un compás especial.
El hammer: la ventaja del último tiro
El hammer es el privilegio de lanzar la última piedra de un end, y es el recurso estratégico más importante del curling. El equipo que lanza el hammer tiene la posibilidad de ajustar su tiro final a la situación exacta del marcador:
- Si sus piedras están mal posicionadas, puede intentar un takeout (sacar piedras rivales).
- Si tiene piedras cerca del button, puede protegerlas con el tiro final.
- Si la situación es desfavorable, puede optar por un blank end (terminar sin puntos) para conservar el hammer.
¿Cómo se determina quién tiene el hammer al inicio del partido? Normalmente mediante un sorteo o midiendo quién deja una piedra más cerca del button en un tiro de práctica. En competiciones en formato liguero, el equipo con mejor clasificación puede tener el hammer en el primer end.
El equipo que cede puntos en un end obtiene el hammer en el siguiente end. Esto crea una paradoja táctica fascinante: a veces es preferible perder un punto que dos, porque perder uno te da el hammer y con él una mejor posición para recuperar en el siguiente end.
El blank end: la decisión más contraintuitiva del deporte
El blank end es una de las características más peculiares del curling. Ocurre cuando ningún equipo puntúa en un end. Puede ser accidental, pero muchas veces es una decisión deliberada del equipo con el hammer.
La lógica es la siguiente: si el equipo con el hammer solo puede asegurar un punto (anotar uno), y sabe que el siguiente end será muy favorable para anotar múltiples puntos, puede preferir no puntuar ahora y conservar el hammer. Sacrifica una oportunidad de scoring inmediata a cambio de mantener la ventaja del último tiro en el end siguiente.
Esta decisión es habitual cuando quedan pocos ends y el marcador está ajustado.
El extra end: sin empates en curling
El curling no admite empates. Si al final del décimo end el marcador está igualado, se juegan ends extra de desempate, uno a uno, hasta que haya un ganador. En el extra end, el equipo que obtuvo el último punto en la competición recibe el hammer (si hay empate desde el inicio, se sortea).
Los ends extra son pura presión. Con el cansancio acumulado de diez ends y el partido en juego, cada piedra se convierte en una decisión de vida o muerte competitiva.
Por qué el curling es tan estratégico
El sistema de puntuación del curling obliga a pensar varios ends por adelantado. A diferencia de otros deportes donde el objetivo inmediato siempre es marcar, en curling la mejor jugada a corto plazo puede ser la peor a largo plazo.
Los mejores skips del mundo no solo piensan en el end actual: anticipan cómo quedará el marcador, quién tendrá el hammer en los próximos ends y qué posición de juego les conviene. Es habitual ver a equipos que van perdiendo por tres o cuatro puntos remontar porque el rival comete errores de gestión táctica del hammer.
Esto, combinado con la precisión física que exigen los lanzamientos, hace del curling uno de los deportes más ricos en materia de toma de decisiones del panorama olímpico.