En los dardos hay un número que funciona como límite absoluto de lo posible: el 170. Es el checkout máximo que puede ejecutarse en un turno de tres dardos, y su mera mención en un partido en directo cambia el ambiente de la sala. Cuando el locutor anuncia que un jugador tiene 170 en el marcador y tres dardos en la mano, el público del Alexandra Palace —o de cualquier otro escenario de dardos— contiene la respiración.
La matemática del límite: por qué 170 y no más
La explicación del por qué 170 es el máximo es puramente matemática. Para terminar un leg, el último dardo debe aterrizar en un doble o en el bullseye interior (50 puntos, que cuenta como doble). El doble más alto disponible en la diana es el doble 20 (40 puntos), y el bullseye vale 50.
Con tres dardos disponibles, el máximo que pueden sumar los primeros dos si ambos son triples 20 es 60 + 60 = 120 puntos. Sumando el bullseye (50), obtenemos 170. Cualquier número superior a 170 requeriría que los primeros dos dardos sumaran más de 120, lo que es imposible (el máximo es triple 20 + triple 20 = 120).
Por eso, 171 o más puntos en el marcador cuando quedan tres dardos hace matemáticamente imposible cerrar el leg en ese turno. El jugador tendrá que contentarse con reducir el marcador lo máximo posible y volver en el próximo turno.
La secuencia: T20-T20-Bull
La única ruta posible al checkout de 170 es:
- Triple 20: 60 puntos → quedan 110
- Triple 20: 60 puntos → quedan 50
- Bullseye interior: 50 puntos → 0. Leg cerrado.
No hay alternativa. Cualquier pequeño fallo en los primeros dos dardos hace imposible el 170. Si el primer dardo entra en el triple 19 (57) en lugar del triple 20 (60), quedan 113, y desde ahí no hay combinación de dos dardos que sume exactamente 113 terminando en bullseye o doble (porque 113 - 50 = 63, y no hay un doble de 63, y 113 - 60 = 53, que tampoco es un doble).
El momento: cuando el locutor anuncia “one-seventy”
En los grandes torneos de la PDC, los locutores y comentaristas conocen el marcador de cada jugador en cada momento. Cuando el tablero electrónico muestra 170 para un jugador y es su turno, el locutor puede anunciar la posibilidad. En el Alexandra Palace, eso es suficiente para que miles de personas se pongan en tensión.
El proceso dura apenas diez o quince segundos en tiempo real, pero se vive con una intensidad extraordinaria. El primer dardo al triple 20: silencio. ¡Entra! El segundo al triple 20: silencio más profundo aún. ¡Entra! Y el tercer dardo, el bullseye, con el brazo temblando de tensión…
Si entra, el escenario explota. Si falla, hay un suspiro colectivo y el locutor pasa a anunciar el nuevo marcador.
El 170 en grandes momentos del deporte
El 170 ha aparecido en algunos de los momentos más memorables de la historia de los dardos. Phil Taylor completó el checkout de 170 en competición en varias ocasiones. Gary Anderson lo logró en el PDC World Championship con un sangfroid impresionante. Michael van Gerwen, con su manera característica de hacer lo extraordinario con aparente facilidad, también tiene varios 170s en su palmarés.
Cada vez que ocurre, ese momento pasa inmediatamente a las recopilaciones históricas del deporte y se convierte en material de conversación entre aficionados durante años.
El 170 como símbolo del dardo de élite
Más allá de su valor matemático, el 170 es un símbolo. Intentar el 170 cuando el marcador lo permite no es obligatorio: un jugador podría optar por una ruta más segura y dejar el checkout para el siguiente turno. Pero los grandes jugadores van a por él. Es una declaración de confianza, de nivel y de respeto al espectáculo.
Cuando un jugador anuncia implícitamente que va a intentar el 170 —apuntando al triple 20 con 170 en el marcador en lugar de buscar un número más fácil— está diciendo algo sobre quién es como competidor. Y cuando lo consigue, ese momento trasciende el partido y se convierte en parte de la leyenda del jugador.