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Esgrima

Arte marcial y deporte olímpico de combate con armas blancas en el que dos tiradores se enfrentan en una pista, puntuando según las zonas válidas de cada arma.

El escándalo de los cables ocultos y la tecnología que cambió la esgrima

En 1976, un esgrimidor soviético fue descalificado por llevar un cable oculto que falsificaba los toques electrónicos. Este escándalo aceleró una revolución tecnológica que transformó el deporte para siempre.

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En la esgrima, el punto clave de toda la competición es determinar quién ha tocado a quién, cuándo y en qué zona del cuerpo. Durante siglos, esa decisión dependió del juicio visual de los árbitros. Luego llegó la tecnología electrónica para resolver disputas. Y luego llegó alguien que encontró la manera de engañar también a los sensores.

El caso Onishchenko: el mayor fraude de la esgrima olímpica

Los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 fueron el escenario de uno de los escándalos más asombrosos de la historia olímpica. El pentatleta soviético Boris Onishchenko, veterano de dos olimpiadas anteriores y medalla de plata en Múnich 1972, fue descalificado en la prueba de esgrima por pentatlón moderno cuando los árbitros descubrieron algo inquietante: su espada marcaba toques de forma aleatoria, incluso cuando no estaba en contacto con su rival.

El examen posterior de su arma reveló que llevaba un circuito eléctrico oculto en el mango, activable con la mano. Apretando discretamente, Onishchenko podía registrar un toque válido sin necesidad de alcanzar físicamente al rival. Era un truco tan ingenioso como deshonesto.

El soviético fue expulsado inmediatamente de los Juegos. La prensa inglesa lo apodó al instante “Disonishchenko”, un juego de palabras con su nombre y la palabra dishonest (deshonesto) que hizo fortuna. La URSS lo retiró del deporte y durante años apenas se supo qué fue de él. El caso aceleró las revisiones del sistema de control de armas en la esgrima internacional.

De los árbitros de vista a los sensores de precisión

Antes de la electrónica, los árbitros y jueces laterales debían seguir el movimiento de las espadas a velocidades que el ojo humano apenas puede procesar. Los tiradores de florete alcanzan puntas de velocidad de más de 150 km/h en los ataques más rápidos. El sistema fue siempre imperfecto, lleno de disputas y acusaciones cruzadas.

El primer sistema electrónico de puntuación se presentó en los Juegos de Berlín 1936 para la espada, pero su adopción fue gradual y llena de resistencias. Los conservadores del deporte desconfiaban de la tecnología. El florete eléctrico llegó a los Juegos en 1956 y el sable —el arma más rápida— no fue electrónico en las olimpiadas hasta Barcelona 1992.

Hoy los sistemas modernos son capaces de distinguir toques con una precisión de milisegundos y detectar si el contacto fue válido según la zona tocada del cuerpo. El vídeo de alta velocidad permite revisiones que hace 30 años habrían parecido ciencia ficción.

Los trajes inteligentes y el futuro inalámbrico

El mayor inconveniente de la esgrima electrónica durante décadas fue el laberinto de cables. Los tiradores llevaban conectores en los arnes, cables que recorrían el interior de la manga y enchufes en la culata del arma. Cada cambio de arma implicaba reconectar todo el sistema. Los cables se enrollaban, se rompían y generaban fallos técnicos en los momentos más inoportunos.

La solución llegó con los sistemas inalámbricos, adoptados por la FIE (Federación Internacional de Esgrima) de forma progresiva a partir de los años 2010. Pequeños transmisores en la culata del arma envían la señal al marcador sin necesidad de cables en la pista. El resultado es una competición más fluida, más espectacular visualmente y más fácil de seguir para el público.

El árbitro que aún existe: la “directeur de combat”

A pesar de toda la tecnología, la esgrima sigue contando con un árbitro humano central —llamado directeur de combat— con poderes que la electrónica no puede reemplazar. Este árbitro decide las prioridades de ataque, sanciona las conductas antideportivas y puede anular toques que considera fruto de irregularidades. Su criterio sigue siendo decisivo en el florete y el sable, donde la “derecha de ataque” convierte cada intercambio en una narración de acciones y reacciones que solo un experto puede interpretar correctamente.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasó con Boris Onishchenko en los Juegos Olímpicos de 1976?
El pentatleta soviético Boris Onishchenko fue descalificado de los Juegos de Montreal 1976 al descubrirse que su espada tenía un circuito eléctrico oculto que le permitía registrar toques sin necesidad de tocar al rival. El escándalo fue conocido como 'Disonishchenko' y marcó uno de los mayores fraudes de la historia olímpica.
¿Cómo funciona el sistema electrónico de puntuación en la esgrima?
Cada arma lleva un circuito eléctrico en la punta (o en el filo, en el caso del sable). Cuando toca al rival en la zona válida, cierra el circuito y enciende una señal luminosa en el aparato de puntuación. Los trajes y armas están conectados por cables o, en las versiones más modernas, por sistemas inalámbricos.
¿Cuándo se introdujo el sistema electrónico en la esgrima olímpica?
El sistema electrónico se usó por primera vez en los Juegos Olímpicos para la espada en 1936, en Berlín. El florete eléctrico llegó en 1956 y el sable eléctrico tardó mucho más, no llegando a los Juegos hasta 1992 en Barcelona.

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