El slopestyle de esquí debutó en los Juegos Olímpicos de Sochi 2014 y necesitaba un primer campeón. Joss Christensen, un joven de 21 años de Park City (Utah), respondió a la ocasión con uno de los runs más limpios y difíciles que se habían visto en la disciplina hasta ese momento. Ese oro olímpico le convirtió en el primer nombre de la historia del slopestyle olímpico de esquí.
Crecer en Park City
Park City, Utah, es uno de los centros mundiales del esquí freestyle. Con el Utah Olympic Park en sus inmediaciones (donde se entrenaron los atletas americanos de los Juegos de Salt Lake City 2002) y algunas de las mejores instalaciones de parque de nieve de América, es el lugar ideal para crecer como esquiador de freestyle.
Christensen comenzó a esquiar de pequeño y se orientó desde joven hacia el slopestyle, el estilo libre por los parques de nieve. Su progresión fue rápida: a los 18 años ya era competitivo en el circuito FIS y a los 20 tenía resultados suficientes para ser seleccionado para el equipo olímpico americano de Sochi.
Sochi 2014: el run histórico
La final de slopestyle de Sochi 2014 se celebró el 13 de febrero, en un circuito diseñado específicamente para la cita olímpica en el parque de nieve de Rosa Khutor. Las condiciones el día de la final fueron complicadas: viento fuerte que alteraba los saltos y hacía difícil el aterrizaje de los trucos de alta dificultad.
Christensen optó por maximizar la dificultad a pesar del viento. En la sección de rails realizó entradas y deslizamientos de alta complejidad, y en los tres grandes saltos ejecutó trucos que incluían rotaciones de 1260° y 1440° con variados grabs. La ejecución fue limpia, el flujo por el parque fue constante y la puntuación de los jueces lo situó claramente en primer lugar.
La medalla de oro fue acompañada por una doble recompensa para Estados Unidos: sus compatriotas Gus Kenworthy y Nick Goepper ganaron la plata y el bronce respectivamente. Un triplete americano en el debut olímpico del slopestyle que confirmó la supremacía de los americanos en la disciplina en ese momento.
Más allá del oro olímpico
El oro de Sochi convirtió a Christensen en una figura pública en el mundo del freestyle americano. Sus redes sociales crecieron rápidamente, consiguió contratos de patrocinio relevantes y se convirtió en una voz de la cultura del parque de nieve. Pero su carrera competitiva posterior fue más irregular: lesiones, cambios en el circuito y la irrupción de nuevos talentos complicaron su mantenimiento en la élite.
En los años siguientes al oro olímpico, Christensen siguió compitiendo pero sin volver a alcanzar el nivel de Sochi. Su participación en los Juegos de PyeongChang 2018 fue menos brillante. Sin embargo, su legado como primer campeón olímpico de slopestyle está asegurado en la historia del freestyle.
La generación que cambió el slopestyle
Christensen forma parte de una generación de esquiadores americanos que transformó el slopestyle en los años 2010. Junto a Gus Kenworthy, Nick Goepper y otros atletas, representaron un estilo de vida en el que el slopestyle no era solo una competición sino una expresión cultural: viajes, fotografía, películas de esquí, presencia en redes sociales. Esa generación estableció el modelo que los mejores esquiadores de freestyle siguen hoy.