En cualquier deporte, cuando se habla del mejor de todos los tiempos, el debate suele ser apasionado e interminable. En los moguls de esquí freestyle, el debate no existe. Mikael Kingsbury es, sin discusión posible, el mejor que ha competido nunca en esta disciplina. Sus números son tan superiores a los de cualquier otro atleta que resultan casi difíciles de creer.
El niño prodigo de Quebec
Mikael Kingsbury nació en 1992 en Deux-Montagnes, Quebec. Comenzó a esquiar y a practicar moguls desde pequeño, en un entorno familiar donde el deporte de invierno era una parte natural de la vida. Quebec tiene una tradición importante en el esquí freestyle canadiense, y Kingsbury siguió un camino que habían trazado antes que él otros grandes mogulistas canadienses.
Su progresión en las categorías inferiores fue fulgurante. A los 17 años ya competía en el circuito de Copa del Mundo con un nivel técnico que sorprendía a los veteranos. A los 19 ganó su primera prueba de Copa del Mundo. A los 20 ganó su primer Globo de Cristal general de la Copa del Mundo de freestyle.
Un dominio sin precedentes
Lo que Kingsbury ha hecho en los moguls desde 2012 no tiene parangón en la historia del esquí freestyle. Año tras año, temporada tras temporada, ha dominado el circuito de Copa del Mundo de manera absoluta. Los números más destacados de su palmarés incluyen:
- Más de 70 victorias individuales en Copa del Mundo (el record absoluto en freestyle)
- Más de siete Globos de Cristal generales de la Copa del Mundo de freestyle (algunos en modalidad moguls, otros en el global de freestyle)
- Varios títulos mundiales de la FIS
- Medallas olímpicas en tres ediciones de los Juegos consecutivas
Su dominio es especialmente impresionante porque los moguls son una disciplina que se supone que castiga la consistencia: las condiciones de cada pista son distintas, el estado de la nieve varía enormemente, y un pequeño error en los saltos puede costar la victoria. Pese a todo ello, Kingsbury ha ganado en todas las condiciones y en todos los circuitos del mundo con una regularidad que desafía la estadística.
Los Juegos Olímpicos: la plata de Sochi y el oro de PyeongChang
Antes de los Juegos de Sochi 2014, Kingsbury ya era el mejor mogulista del mundo por distancia. Sin embargo, el suizo Samir Azzimani y el francés Guilbaut Colas competían también a un nivel muy alto. Kingsbury llegó a Sochi como favorito claro y fue el mejor de largo durante la competición… excepto en la puntuación final, donde un excelente run del francés Alexandre Bilodeau le privó del oro. La plata, con todo, fue un resultado notable para un atleta de 21 años.
Cuatro años después, en PyeongChang 2018, no hubo sorpresa. Kingsbury fue dominante de principio a fin, ganó el oro con claridad y se consagró como el mejor mogulista de la historia en el escenario más importante.
La técnica de Kingsbury
Los entrenadores y los jueces coinciden en que lo que hace especial a Kingsbury es la combinación de tres factores que raramente se dan juntos en un mismo atleta:
Técnica de baches excepcional: su absorción y extensión en los moguls es prácticamente perfecta, con el tronco estable y los brazos coordinados. Los jueces técnicos le otorgan habitualmente las notas más altas de la competición en este componente.
Velocidad: Kingsbury no solo esquía bien los baches, sino que los esquía rápido. Su componente de velocidad suele ser también de los mejores del grupo, lo que le permite acumular puntuación en los tres factores simultáneamente.
Saltos de alta calidad: sus dos saltos obligatorios en competición son siempre de alta dificultad y bien ejecutados, lo que le da una ventaja adicional en el componente de saltos (20% de la puntuación total).
Un referente para su país
En Canadá, Kingsbury es una figura de primer orden en el deporte olímpico de invierno. Ha recibido múltiples reconocimientos como atleta del año en su país y es embajador del freestyle canadiense en todo el mundo. Su longevidad en la élite (más de una década compitiendo al más alto nivel) es otro de sus rasgos distintivos en un deporte donde las carreras suelen ser relativamente cortas por el desgaste físico que implica competir en moguls.