Si tuviera que elegirse un nombre para representar el deporte de montaña del siglo XXI, ese nombre sería Kilian Jornet. El atleta catalán nacido en Sabadell en 1987 ha redefinido lo que es posible en las montañas del mundo, combinando una capacidad atlética excepcional con una mente estratégica y una relación con la naturaleza que va mucho más allá de lo meramente deportivo.
Los orígenes en el Pirineo
La historia de Kilian Jornet comienza en el Pirineo catalán. Nacido en Sabadell en 1987, su familia se trasladó cuando era muy pequeño a vivir cerca de la estación de Raspes Roies, a más de 2.000 metros de altitud en el Pirineo de Lleida. Crecer a esa altitud, rodeado de montañas, marcó su infancia y desarrolló en él una relación con el terreno de alta montaña que pocos atletas pueden igualar.
Comenzó a correr por la montaña desde niño, siguiendo a sus padres alpinistas, y a practicar el esquí de montaña desde adolescente. Sus progresos fueron tan rápidos que a los 18 años ya competía y ganaba en carreras de adultos, tanto en skimo como en carreras de montaña.
El dominio del circuito ISMF
En skimo, Jornet dominó el circuito de la ISMF durante varios años a principios de la segunda mitad de los años 2000. Ganó múltiples Campeonatos del Mundo en distintas modalidades (individual, sprint, vertical) y fue el líder de la Copa del Mundo en varias temporadas. Su técnica de ascenso, caracterizada por una economía de movimiento extraordinaria y una capacidad aeróbica sin igual, le daba ventaja en todas las modalidades pero especialmente en el vertical, donde la velocidad de ascenso puro es el único factor.
Sin embargo, el skimo es solo una de las facetas del universo deportivo de Jornet. En paralelo a su carrera en el circuito ISMF, también dominó las carreras de montaña y los ultramaratones de alta montaña, ganando la Ultra-Trail du Mont-Blanc (UTMB), la Hardrock 100 y otras carreras de élite mundial.
Los récords en las grandes montañas
A partir de los años 2010, Jornet orientó una parte creciente de su actividad a los intentos de récord en las grandes montañas del mundo. Su filosofía era simple: subir las montañas más emblemáticas del mundo lo más rápido posible, con el mínimo equipo y de la manera más alpina posible.
Los resultados fueron históricos:
Mont Blanc (4.808 m): Jornet tiene el récord de subida y bajada desde Chamonix, completado en menos de 4 horas y 57 minutos.
Cervino/Matterhorn (4.478 m): récord de subida y bajada desde Zermatt, menos de 2 horas y 52 minutos.
Everest (8.849 m): En mayo de 2017, Jornet subió el Everest desde el campo base avanzado (6.500 m) hasta la cima en 26 horas, sin oxígeno suplementario y solo con un pequeño bastón de esquí como material de apoyo. Una semana después, repitió el ascenso en 17 horas. Son las ascensiones más rápidas documentadas en la historia del Everest.
La versatilidad como marca diferencial
Lo que distingue a Jornet de todos los demás es su versatilidad: es igualmente extraordinario en la velocidad de ascenso con esquís, en la carrera de montaña de ultra distancia, en el alpinismo técnico de alta montaña y en el kilómetro vertical. En cada una de estas disciplinas ha sido el mejor o uno de los mejores del mundo.
Esta versatilidad es posible por una combinación de factores: una genética favorable para los deportes de resistencia, haber crecido desde pequeño en alta montaña (lo que desarrolló habilidades técnicas y psicológicas únicas), una dedicación casi monástica al entrenamiento, y una inteligencia táctica y científica sobre su propio cuerpo que le ha permitido maximizar su rendimiento durante más de veinte años.
Jornet como embajador del deporte de montaña
Más allá de sus resultados, Jornet ha sido el mayor embajador del deporte de montaña de su generación. Su presencia en redes sociales, sus colaboraciones con marcas como Salomon y Buff, y sus documentales (como «Summits of My Life») han llevado el esquí de montaña y la carrera de montaña a audiencias de millones de personas que nunca habrían conocido estos deportes de otra manera.
Su activismo medioambiental también es genuino: ha liderado iniciativas para proteger los ecosistemas de alta montaña y ha sido crítico con el impacto ambiental del turismo masivo de montaña.
Hoy, Jornet vive en Noruega con su familia y sigue compitiendo y estableciendo marcas en el deporte de montaña a una edad (37 años en el momento de este artículo) en que la mayoría de atletas de resistencia han reducido significativamente su nivel. Su longevidad en la élite es otro de los rasgos que le distinguen como un caso único en la historia del deporte.