A mediados de los años 90, los deportes de nieve vivían una crisis de imagen: el esquí alpino tradicional envejecía en audiencias y el snowboard crecía imparable entre los jóvenes, pero sin un escaparate mediático a su altura. ESPN vio la oportunidad y en 1995 lanzó los X Games de verano; dos años después, en 1997, nació la versión de invierno en Big Bear Lake (California). El resultado fue una revolución que cambió para siempre la percepción de los deportes de nieve.
Los X Games de invierno encontraron pronto su sede definitiva en Aspen (Colorado), donde se celebran cada enero ante miles de espectadores y millones de seguidores en todo el mundo. El formato es diferente a cualquier competición olímpica: el ambiente es de festival, la música en directo acompaña las pruebas, y la audiencia es mayoritariamente joven. Los X Games no solo compiten; también definen la cultura visual y sonora de los deportes de nieve extremos.
Las disciplinas del esquí en los X Games
El esquí está presente en los X Games a través del freeski, una familia de disciplinas acrobáticas que nació precisamente al calor de estos eventos:
- Halfpipe: el esquiador desciende por una tubería de nieve a media asta, ganando velocidad en las paredes y ejecutando acrobacias en los aires.
- Slopestyle: un recorrido lleno de obstáculos artificiales —kickers, rails, boxes— donde cada jinete encadena una serie de trucos valorados por dificultad, originalidad y ejecución.
- Big Air: un único salto de trampolín gigante donde el rider ejecuta el truco más difícil posible.
- Ski Cross: cuatro esquiadores descienden simultáneamente por una pista con obstáculos; los dos primeros pasan a la siguiente ronda.
Las figuras que hicieron grande el evento
Los X Games han lanzado a la fama a figuras que luego brillarían en los Juegos Olímpicos. Shaun White (snowboard) es el más conocido a nivel global, con tres oros olímpicos y una carrera construida en gran parte sobre sus victorias en Aspen. En el freeski, Sarah Burke (Canadá) fue la pionera del halfpipe femenino y una voz decisiva para que la disciplina entrara en los Juegos Olímpicos. Su muerte en un accidente de entrenamiento en 2012 dejó una huella imborrable en la comunidad.
Gus Kenworthy, Nick Goepper y Eileen Gu (China/EE.UU.) representan la generación moderna que domina el slopestyle y el big air en los X Games y en los Juegos Olímpicos simultáneamente.
Un laboratorio de disciplinas olímpicas
Quizá el legado más importante de los X Games de invierno es haber actuado como laboratorio para las disciplinas olímpicas. El halfpipe de snowboard entró en los JJOO en Nagano 1998; el slopestyle de esquí en Sochi 2014; el big air en Pyeongchang 2018. En todos los casos, la visibilidad y el desarrollo técnico cosechados en los X Games fueron determinantes para la decisión del COI.