El slalom es la joya técnica del esquí alpino: puertas muy juntas, giros bruscos, reacciones rápidas. Dominar el slalom exige coordinación, fuerza en las piernas y una lectura instantánea de la nieve. Y cuando se trata de dominar esa disciplina durante años, un nombre destaca por encima de todos los demás en la era moderna: Mikaela Shiffrin.
El dominio de Shiffrin en slalom
Shiffrin descubrió el slalom de niña y lo convirtió en su disciplina insignia. A los 17 años ya era campeona del mundo. Desde entonces, ha conquistado cuatro títulos mundiales en slalom (2013, 2015, 2017 y 2019), una racha sin precedentes en la historia del esquí alpino femenino. Ninguna esquiadora había ganado cuatro veces el mismo título mundial antes que ella.
En Copa del Mundo, las cifras son igualmente asombrosas: con más de cincuenta victorias en slalom, Shiffrin ha superado con creces el récord histórico de Ingemar Stenmark (40 victorias en slalom), que durante décadas parecía imposible de alcanzar. Su capacidad para adaptar la técnica a todo tipo de nieve, inclinación y condiciones climáticas la distingue de cualquier rival.
Ingemar Stenmark y la era dorada del slalom masculino
Antes de que existiera Shiffrin, el nombre del slalom era Ingemar Stenmark. El sueco ganó 40 slaloms en Copa del Mundo entre 1974 y 1989, con temporadas en que era prácticamente invencible. Stenmark combinaba una precisión geométrica en la trazada con reflejos de deportista de reacción, y en esa combinación nadie podía seguirle el ritmo.
Sus títulos mundiales en slalom (1978 y 1982) confirmaron que también brillaba cuando la presión del Campeonato del Mundo añadía tensión al circuito.
La competencia moderna masculina
En la era contemporánea, el slalom masculino ha sido más competitivo que el femenino. Marcel Hirscher ganó múltiples globos de especialidad, pero en los Mundiales tuvo que competir con rivales como Felix Neureuther (Alemania) o Henrik Kristoffersen (Noruega). Kristoffersen, especialmente, se ha establecido como el mejor slalomista masculino de la actualidad, con victorias constantes en Copa del Mundo y medallas mundiales.
La importancia técnica del slalom
El slalom es la disciplina que más exige en términos de técnica pura. A diferencia del descenso, donde la valentía y la velocidad son determinantes, en el slalom los milímetros marcan la diferencia: una trazada ligeramente errónea puede costar décimas de segundo que equivalen a perder el podio. Los entrenadores de slalom trabajan con vídeos cuadro a cuadro para corregir posiciones de décimas de ángulo.
El récord de títulos mundiales de Shiffrin en slalom es, por tanto, no solo una marca deportiva, sino el reflejo de un nivel técnico sostenido durante más de una década que ha elevado el listón de la disciplina hasta cotas que sus rivales difícilmente podrán alcanzar en el futuro próximo.