El footgolf no es una invención reciente salida de un despacho de marketing: es el resultado natural de una idea sencilla que muchos jugadores de fútbol y golf habían tenido de forma independiente en distintos lugares del mundo, pero que los Países Bajos supieron convertir en realidad organizada y exportable.
Los antecedentes: la idea que estaba en el aire
A finales del siglo XX y principios del XXI, en varios países de Europa y América se jugaban versiones informales de «golf con balón de fútbol» en campos adaptados o directamente en parques. El concepto era demasiado lógico para no surgir de forma espontánea: ¿por qué no aplicar la estructura estratégica del golf a la habilidad de patear un balón? Sin embargo, estas versiones carecían de reglas unificadas, infraestructura estable ni organización que les diera continuidad.
En paralelo, los campos de golf europeos atravesaban una crisis de participación. El golf convencional tenía una imagen de deporte elitista, caro y lento que dificultaba la captación de nuevos jugadores jóvenes. Los propietarios de campos buscaban activamente fórmulas para diversificar su uso y atraer nuevos públicos sin necesidad de grandes inversiones.
Los Países Bajos: la cuna del footgolf moderno
La convergencia entre la idea del golf con balón y la necesidad de los campos de golf de reinventarse se produjo en los Países Bajos alrededor de 2008-2009. El club Golfbaan Amelisweerd, situado cerca de Utrecht, es considerado el lugar donde el footgolf moderno tomó su forma definitiva. El empresario holandés Michael Jansen y su equipo establecieron los elementos fundamentales del deporte: el hoyo de 53 centímetros de diámetro, el uso del balón de fútbol de talla 5, la adaptación del sistema de puntuación del golf y las normas de etiqueta que hacían compatible el footgolf con el golf convencional en el mismo campo.
La primera liga oficial holandesa de footgolf comenzó a organizarse en 2009, con varios campos adaptados en diferentes regiones del país. El éxito fue inmediato: familias, grupos de amigos y ex futbolistas encontraron en el footgolf una actividad accesible, divertida y con la estructura competitiva del golf. Los campos de golf que lo adoptaron vieron aumentar significativamente el número de rondas jugadas, especialmente en días entre semana y en horarios que el golf convencional no aprovechaba.
La expansión europea (2010-2012)
La noticia del éxito holandés se difundió con rapidez entre los gestores de campos de golf europeos. En 2010 y 2011, campos de Bélgica, Francia, Reino Unido y España comenzaron a instalar hoyos de footgolf. Cada país desarrolló sus propias variantes de reglas, lo que generó pronto la necesidad de un organismo regulador internacional que unificara los estándares.
En este contexto, el argentino Roberto Bayliss, con amplia experiencia en la organización de deportes emergentes en Europa, tomó la iniciativa de crear un marco internacional para el footgolf. Bayliss viajó por varios países europeos conociendo los diferentes modelos de juego y convocó a los pioneros del deporte para fundar un organismo que pudiera representar al footgolf a escala global.
La fundación de la FIFG y el primer Mundial (2012)
En 2012, Roberto Bayliss fundó la Federación Internacional de Footgolf (FIFG), con sede en Bélgica. La FIFG estableció los primeros reglamentos oficiales —incluyendo el estándar del hoyo de 53 cm y las normas sobre el balón y el calzado—, creó el sistema de ranking mundial y organizó el primer gran acontecimiento internacional del deporte.
El I Campeonato del Mundo de Footgolf se celebró ese mismo año en Zala Springs, Hungría, un complejo de golf y resort que disponía de instalaciones ideales para el evento. La participación superó las expectativas de los organizadores: equipos de Argentina, los Países Bajos, Bélgica, Francia, Reino Unido, España, Italia y otros países europeos y latinoamericanos se dieron cita en un evento que demostró la viabilidad del footgolf como deporte internacional.
El crecimiento exponencial (2013-2020)
A partir de 2012, la FIFG creó un sistema de federaciones nacionales afiliadas que estableció el footgolf en decenas de países en pocos años. América del Sur —con Argentina, Brasil, Colombia y Chile como referentes— adoptó el deporte con entusiasmo. Estados Unidos, con sus miles de campos de golf y la popularidad del fútbol en crecimiento, fue otro mercado clave. Asia y África comenzaron también a desarrollar estructuras nacionales.
En 2016, la FIFG contaba ya con más de 35 países afiliados y más de 600 campos homologados en todo el mundo. Los Campeonatos del Mundo bianuales se consolidaron como el evento cima del calendario: Argentina, los Países Bajos y el Reino Unido han sido las potencias más constantes en el palmarés mundial desde la primera edición.