Ayrton Senna da Silva nació el 21 de marzo de 1960 en São Paulo, Brasil. Su carrera en la Fórmula 1 duró apenas once años, desde 1984 hasta su muerte en 1994, pero en ese tiempo construyó una leyenda que ningún piloto desde entonces ha conseguido eclipsar. Para millones de aficionados al automovilismo en todo el mundo, Senna no es solo el mejor piloto de su generación: es el mejor que jamás ha conducido un Fórmula 1.
Los inicios en el karting y el ascenso por las categorías
Senna empezó a correr en kart a los cuatro años, con una facilidad para el vehículo a motor que su familia atribuía a una capacidad extraordinaria. A los veintiuno llegó a Inglaterra para competir en las fórmulas de acceso a la F1, y en los años siguientes barrió todas las categorías en las que compitió: Fórmula Ford, Fórmula 3 británica, con títulos en todas ellas.
Debutó en la Fórmula 1 en 1984 con Toleman, un equipo modesto con el que ya mostró capacidades que dejaron a los expertos sin palabras: en el Gran Premio de Mónaco de ese año, en mojado, estaba remontando con un ritmo muy superior al de todos cuando la carrera fue interrumpida por lluvia cuando Senna se acercaba al líder Prost. En 1985 fichó por Lotus y en 1987 por McLaren, donde su carrera alcanzó la cumbre.
Los tres títulos y la rivalidad con Prost
Con McLaren, Senna protagonizó la rivalidad más intensa de la historia de la Fórmula 1 junto a Alain Prost. Los dos pilotos más rápidos del mundo, en el mejor coche del mundo, compitiendo por el mismo campeonato desde el mismo equipo: la tensión fue desde el principio de una intensidad sin precedentes.
En 1988 Senna ganó su primer título con ocho victorias en dieciséis grandes premios. En 1989, la relación con Prost se había deteriorado completamente y el campeonato terminó en el Gran Premio de Japón cuando Prost cerró el paso a Senna y ambos chocaron. Senna continuó, cambió el morro dañado y ganó, pero fue descalificado: el título fue para Prost. La controversia todavía genera debate.
En 1990 Senna tomó venganza de la misma manera: en Suzuka, desde la pole, apuntó deliberadamente a Prost en la primera curva y los dos chocaron, dejando el campeonato para el brasileño. En 1991 ganó su tercer título de manera más ortodoxa. Sus 65 pole positions siguen siendo un récord absoluto en proporción a los grandes premios disputados.
La conducción bajo la lluvia y el talento en Mónaco
Senna en la lluvia era algo que trascendía el deporte. Su capacidad de conducir en condiciones de baja visibilidad y adherencia reducida a ritmos que ningún otro piloto se atrevía a intentar era la demostración más clara de su talento extraordinario. Las vueltas que completó bajo la lluvia torrencial en el Gran Premio de Donington Park de 1993 —dando la vuelta a cinco coches desde el quinto puesto en la primera vuelta— son universalmente consideradas las más brillantes de la historia de la F1.
En Mónaco ganó seis veces, un récord en el circuito que más requiere precisión absoluta y donde el error se paga con el abandono inmediato. Su afinidad con el Principado era casi sobrenatural.
La muerte en Imola y el impacto en la seguridad de la F1
El 1 de mayo de 1994, en el Gran Premio de San Marino, Senna salió de la pista en la curva Tamburello a alta velocidad y golpeó contra el muro de hormigón. El fragmento de la suspensión o de la columna de dirección —la causa exacta sigue siendo debatida— le impactó en el casco. Fue trasladado en helicóptero al hospital y declarado muerto pocas horas después.
Su muerte, junto a la de Roland Ratzenberger el día anterior, provocó una revolución en la seguridad de la Fórmula 1 que transformó el deporte para siempre. Los circuitos se rediseñaron, los coches se reforzaron y los procedimientos de seguridad se endurecieron radicalmente. El mundo del deporte perdió a una de sus mayores figuras, pero su sacrificio involuntario probablemente salvó docenas de vidas en las décadas siguientes.