Cuando un ataque llega cerca de la end zone contraria pero no logra anotar un touchdown, tiene otra opción para no marcharse con las manos vacías: el field goal, o patada de campo. Son solo 3 puntos, pero en partidos ajustados pueden ser la diferencia entre ganar y perder.
En qué consiste
Un field goal se produce cuando el kicker (pateador especializado) da una patada al balón y este pasa entre los palos (goalposts) de la end zone rival, por encima del listón horizontal. Los palos tienen forma de horquilla y están colocados en el centro de la línea de fondo de cada end zone.
Para ejecutarlo, un jugador (el holder) se arrodilla y sujeta el balón verticalmente en el suelo para que el kicker lo golpee. El snapper (el jugador que lanza el balón hacia atrás) inicia la jugada.
Cuándo se intenta
La decisión de intentar un field goal frente a otras alternativas es puramente táctica:
- En el 4.º down dentro del rango del kicker (normalmente entre 45 y 55 yardas de los palos, aunque varía según el jugador).
- Cuando el tiempo se acaba y 3 puntos son suficientes para empatar o ganar.
- Cuando el equipo considera que no tiene probabilidades de convertir el touchdown pero sí de hacer los 3 puntos.
La distancia de un field goal
La distancia oficial de un field goal se mide desde los postes hasta la línea donde se coloca el balón para la patada (la línea de scrimmage), sumando las 10 yardas de la end zone. Por eso, si el balón está en la yarda 35 del rival, el field goal es de aproximadamente 52 yardas (35 + 17, que es la distancia estándar del holder detrás de la línea).
Distancias y estadísticas
En la NFL moderna los kickers son extraordinariamente precisos desde distancias cortas y medias. Los porcentajes aproximados de éxito son:
- Menos de 30 yardas: superior al 95%
- Entre 40 y 49 yardas: alrededor del 80-85%
- Más de 50 yardas: entre el 55% y el 70% según el jugador
- Más de 60 yardas: territorio de hazaña
Si el intento falla
Un field goal fallado devuelve el balón al equipo contrario. Intentar uno muy lejano y fallarlo puede ser un regalo táctico para el rival, que recibirá el balón relativamente cerca de su propia end zone.