La regla de los cinco metros es una norma básica del reglamento del fútbol sala que busca garantizar que el equipo que tiene el derecho a ejecutar un saque pueda hacerlo con un mínimo espacio libre. A diferencia del fútbol convencional, donde la distancia exigida en las faltas es de nueve metros y quince centímetros, el campo más pequeño del fútbol sala hace que cinco metros sea una distancia suficiente para proteger la jugada sin penalizar en exceso al equipo defensor.
Esta norma es especialmente relevante en los saques de banda, que en fútbol sala se ejecutan con el pie (no con la mano como en el fútbol 11). El jugador que saca necesita espacio para controlar el balón y comenzar una jugada sin que los rivales puedan presionarle de inmediato. Los cinco metros otorgan ese margen mínimo que permite iniciar combinaciones, buscar al compañero desmarcado o simplemente proteger el balón en los metros iniciales del juego.
En la práctica, los equipos intentan aprovechar al máximo esta regla para organizar el ataque desde los saques estáticos. Los entrenadores diseñan jugadas ensayadas de saque de banda o de esquina en las que los cinco metros de distancia garantizan el tiempo suficiente para que los jugadores ocupen sus posiciones antes de que los rivales puedan presionar. Por eso, la gestión de los saques con la regla de los cinco metros es parte habitual del trabajo táctico en los equipos de fútbol sala profesionales.