La línea de medio es la demarcación central que divide el campo de fútbol sala en dos mitades iguales. Aunque visualmente es similar a la que existe en el fútbol convencional, en el fútbol sala tiene una implicación reglamentaria específica que la hace especialmente relevante: el portero no puede lanzar el balón con la mano más allá de ella cuando está en posesión del balón dentro de su área. Esta norma obliga al portero a intervenir activamente en el juego de construcción del equipo con los pies.
El impacto de esta regla en el estilo de juego del fútbol sala es considerable. A diferencia del fútbol convencional, donde el portero puede lanzar el balón a cualquier distancia con la mano, en fútbol sala el portero debe ser un jugador técnicamente hábil con los pies y capaz de participar en la circulación de balón. Esta exigencia ha elevado el perfil técnico de los porteros de fútbol sala, que en muchos equipos actúan casi como un quinto jugador de campo durante las fases de construcción del ataque.
Desde el punto de vista táctico, la existencia de la línea de medio crea situaciones interesantes en el inicio del juego. Cuando el portero tiene el balón en sus manos, los rivales pueden hacer pressing hasta la línea de medio para limitar las opciones de pase, sabiendo que el portero no puede superar esa línea con un lanzamiento largo. Esto convierte el inicio del juego desde el portero en un momento de presión real que los equipos bien organizados saben aprovechar para recuperar la posesión en zonas peligrosas.