El doble penalti es uno de los elementos más singulares del fútbol sala y uno de los que genera más debate entre aficionados y jugadores. Es el mecanismo que el reglamento usa para disuadir a los equipos de cometer faltas estratégicas de forma excesiva.
Por qué existe el doble penalti
En el fútbol sala, la pista es pequeña y las faltas tácticas son muy tentadoras: parar a un rival en carrera hacia portería con una falta simple puede ser mucho menos costoso que encajar un gol. Para evitar este abuso, el reglamento introduce la acumulación de faltas: a partir de la quinta falta del periodo, cualquier falta directa se castiga con el doble penalti, independientemente de dónde ocurra en la pista.
Esto significa que una falta en campo propio, que normalmente sería una simple falta directa sin demasiado peligro, puede convertirse en un lanzamiento directo a portería.
Los 10 metros: más difícil pero sin barrera
El segundo punto de penalti está a 10 metros de la portería. Aunque es una distancia mayor que el penalti de 6 metros, las condiciones lo compensan: no hay barrera, todos los jugadores deben estar fuera del área, y el lanzador tiene una situación de uno contra uno limpio con el portero.
Desde 10 metros, un jugador con buena técnica tiene muchas posibilidades de marcar. La velocidad de disparo y la colocación son mucho más determinantes que en el penalti corto.
Cómo se ejecuta
El lanzador se sitúa sobre el segundo punto de penalti. El portero defiende desde su línea. El resto de jugadores deben estar fuera del área y detrás del lanzador. Cuando el árbitro da la señal, el lanzador dispara en movimiento continuo hacia la portería.
Como en el penalti normal, no hay rechace: si el portero para o el balón golpea el marco, el juego se detiene y se reanuda con un saque del portero.
Impacto táctico
La amenaza del doble penalti cambia completamente la forma en que los equipos gestionan su déficit de faltas. Cuando un equipo llega a 4 faltas en el primer periodo, sus jugadores se vuelven mucho más cautos con las entradas. Y el equipo contrario puede buscar provocar situaciones de falta con más confianza, sabiendo que cualquier infracción puede acabar en un lanzamiento casi seguro.