El fútbol sala tiene un sistema de cronometraje único que lo distingue del fútbol 11: el reloj se detiene cada vez que el juego se interrumpe, lo que garantiza que los dos equipos juegan exactamente el tiempo reglamentario. Entender cómo funciona el marcador y la gestión del tiempo es clave para seguir un partido de futsal.
Los dos períodos
Un partido de fútbol sala se divide en dos períodos de 20 minutos de tiempo efectivo. El cronómetro oficial se para cuando:
- El balón sale fuera del terreno de juego.
- El árbitro señala una falta o una infracción.
- Se produce una lesión o un incidente que requiere detener el juego.
- Se pide un tiempo muerto.
- Se produce un gol.
El resultado es que un período de 20 minutos puede durar entre 30 y 45 minutos de tiempo real. Entre los dos períodos hay un descanso de 15 minutos.
El tiempo muerto
Cada equipo dispone de un tiempo muerto por período, que dura 1 minuto. Solo puede pedirlo cuando el equipo solicitante tiene la posesión del balón o cuando el juego está detenido. El entrenador lo solicita al árbitro de mesa, que muestra una señal al árbitro principal.
En el tiempo muerto, los jugadores se reúnen en el banquillo para recibir instrucciones del entrenador. Es un momento táctico muy valioso, especialmente en los últimos minutos de un período igualado.
El cronómetro del último minuto
En el último minuto del partido (cuando el marcador muestra 1:00 restante), se aplican normas especiales en muchas competiciones: los saques de banda y de esquina deben ejecutarse en un tiempo reducido y el árbitro puede añadir segundos si detecta pérdidas de tiempo intencionadas.
La prórroga y los penaltis
En fases eliminatorias, si el partido acaba en empate, se juega una prórroga de dos períodos de 5 minutos de tiempo efectivo. Si sigue el empate, la decisión se toma en tanda de penaltis desde los 6 metros: cinco lanzadores por equipo, alternándose, y si continúa el empate, muerte súbita hasta que un equipo marque y el otro falle.
Diferencia con el fútbol 11
En el fútbol 11, el reloj no se detiene: el tiempo perdido en interrupciones se añade al final como tiempo de descuento. En fútbol sala, el sistema de tiempo efectivo elimina ese margen de incertidumbre y hace que los últimos minutos sean siempre definitorios, sin margen para el tiempo de descuento.