El penalti es uno de los momentos de mayor tensión en cualquier deporte, y el fútbol sala no es una excepción. Sin embargo, tiene particularidades que lo diferencian claramente del penalti del fútbol 11, empezando por la distancia desde la que se lanza.
Los 6 metros: más cerca, más difícil para el portero
El punto de penalti en fútbol sala está situado a 6 metros de la portería, en el centro del área semicircular. Esta distancia es considerablemente menor que los 11 metros del fútbol 11, lo que en teoría beneficia al lanzador. Sin embargo, la portería también es más pequeña y los porteros de fútbol sala están especialmente entrenados para defender penaltis en corto.
La posición es fija y está marcada en el suelo. No hay negociación sobre el punto de lanzamiento: siempre es el mismo, desde el centro del área.
Cuándo se pita penalti
El árbitro señala penalti cuando se comete una falta directa dentro del área del equipo infractor. Las faltas directas incluyen: golpear, empujar, zancadillear, agarrar o cometer una carga ilegal contra un rival dentro del semicírculo de 6 metros.
Si la falta se produce fuera del área, el castigo es una falta directa desde el punto de la infracción, no un penalti.
Cómo se ejecuta el lanzamiento
El lanzador se coloca frente al balón, que está sobre el punto de penalti. El portero puede moverse sobre su línea de portería, pero no puede adelantarse. El resto de jugadores deben estar fuera del área y detrás del punto de penalti.
Cuando el árbitro pita, el lanzador tiene que ejecutar el disparo en un movimiento continuo hacia la portería. No puede detenerse ni hacer amagues prolongados.
Sin rechaces: el juego se para
Una diferencia fundamental respecto al fútbol 11: si el portero detiene el balón, si este golpea el palo o el larguero, o si el lanzador falla, el juego se detiene inmediatamente. No hay posibilidad de aprovechar el rechace. Esto hace que el penalti en fútbol sala sea un momento de todo o nada, sin segundas oportunidades inmediatas.