El saque de esquina, o córner, es un elemento habitual en cualquier partido de fútbol sala. Aunque sigue la misma lógica que en el fútbol 11, hay diferencias importantes en su ejecución y en las reglas que lo regulan.
Cuándo se señala córner
El árbitro señala saque de esquina cuando el balón sale por la línea de fondo (línea de portería) y el último jugador que lo tocó pertenece al equipo defensor. Si el último toque fue de un atacante, el saque corresponde al portero (saque de meta).
Desde la esquina, con el pie
El saque de esquina en fútbol sala se ejecuta con el pie, igual que el saque de banda. El jugador coloca el balón en la esquina de la pista y lo golpea hacia el interior. No existe la opción de sacar con la mano.
La posición de salida es clara: el balón debe estar exactamente sobre la intersección de las líneas de banda y fondo, o dentro del pequeño arco de esquina si la pista lo tiene marcado.
Gol directo: sí es válido
Una diferencia importante respecto al saque de banda es que desde el córner sí se puede marcar gol directamente, sin necesidad de que el balón toque a ningún otro jugador antes de entrar en la portería. Si el lanzamiento roza el poste y entra, o si el portero no llega a interceptarlo, el gol es perfectamente válido.
Esto convierte el córner en una situación de cierto peligro directo, especialmente si el equipo tiene un buen lanzador con rosca o potencia.
Los 4 segundos: reloj siempre corriendo
Como en todas las situaciones de saque en fútbol sala, el jugador dispone de 4 segundos para poner el balón en juego. El árbitro cuenta en voz alta o con los dedos, y si el tiempo se agota sin que el jugador lance, el saque pasa al portero contrario.
La distancia del rival: 5 metros
Los jugadores del equipo defensor deben respetar una distancia mínima de 5 metros desde el punto de córner hasta que el balón esté en juego. Esta norma existe para que el equipo atacante pueda organizarse con cierta comodidad, aunque en la práctica la presión inmediata tras el lanzamiento es una táctica habitual.