Dos jugadores, una era
Hay rivalidades en el deporte que definen una época. Ali y Frazier. Senna y Prost. Federer y Nadal. En el fútbol del siglo XXI, la rivalidad entre Lionel Messi y Cristiano Ronaldo ha sido tan dominante y tan duradera que durante más de una década resultaba difícil hablar de cualquier récord sin que aparecieran sus nombres.
Durante años, la pregunta de quién es mejor ha dividido aficionados, periodistas y expertos con la intensidad de un debate filosófico. Pero más allá de los argumentos subjetivos sobre estilo, influencia y belleza del juego, hay un terreno donde la comparación es más objetiva: los goles. Y en ese terreno, las cifras de ambos desafían cualquier precedente histórico.
Cómo se mide ser el máximo goleador
Antes de entrar en números, conviene entender que el debate sobre quién es “el máximo goleador de la historia” tiene trampa. ¿Contamos solo los goles en competiciones oficiales? ¿Incluimos los goles con la selección? ¿Qué pasa con jugadores de la era amateur o de ligas nacionales de distinto nivel?
La IFFHS y otras organizaciones han intentado establecer clasificaciones históricas, pero la metodología varía. El austriaco Josef Bican, que jugó entre los años 30 y 50, es reconocido por algunas fuentes como el mayor goleador de todos los tiempos con más de 800 goles. Pero la dificultad de comparar épocas y las distintas definiciones de “competición oficial” hacen que el debate sea inagotable.
Lo que sí es más claro es que Messi y Ronaldo son, en la era moderna del fútbol profesional plenamente documentado, los dos jugadores con más goles en competiciones oficiales de la historia reciente.
La máquina portuguesa
Cristiano Ronaldo llegó al Manchester United en 2003 como un extremo técnico con una habilidad extraordinaria pero un instinto goleador aún en desarrollo. Su transformación en un delantero centro consumado es una de las historias más impresionantes de evolución deportiva. Cuando fichó por el Real Madrid en 2009, se convirtió en el jugador más caro de la historia en ese momento, y durante la siguiente década fue el principal referente ofensivo del club más laureado del mundo.
En el Madrid marcó 450 goles en 438 partidos, una cifra que ya de por sí sería suficiente para situar a cualquier jugador en los libros de historia. Pero Ronaldo siguió en la Juventus, volvió al United y luego viajó a Arabia Saudí con el Al Nassr, donde siguió batiendo récords personales. Con Portugal, se convirtió en el máximo goleador de la historia de la Eurocopa y superó a Ali Daei como máximo goleador de selecciones internacionales.
La pulga que no para de crecer
Messi, por su parte, construyó su leyenda durante 17 temporadas en el FC Barcelona, donde marcó 672 goles en 778 partidos. Sus temporadas de 2011-12 y 2012-13 son estadísticamente inalcanzables en la historia de La Liga: 50 y 46 goles en una sola temporada de liga respectivamente.
Cuando parecía que su carrera podría haber perdido brillo al salir del Barcelona, Messi ganó el Mundial de Qatar 2022 con Argentina, completando el único título importante que le faltaba y cerrando cualquier debate sobre su lugar en la historia del fútbol. En el Inter Miami ha seguido marcando goles, demostrando una longevidad física y técnica extraordinaria.
El debate que nunca terminará
Lo fascinante de la rivalidad Messi-Ronaldo es que, a diferencia de otras grandes rivalidades deportivas, no ha habido un enfrentamiento directo en un mismo partido para decidir quién es mejor. Los dos han jugado en el mismo campeonato durante años, se han medido en los Clásicos y en partidos de Champions cuando sus equipos respectivos se cruzaban, pero nunca en una final de un gran torneo.
Lo que queda claro es que ambos han elevado el listón del rendimiento individual a niveles que probablemente no se vuelvan a ver en mucho tiempo. Los goleadores que vengan después tendrán en Messi y Ronaldo un espejo donde medirse durante décadas.