Las 17 leyes del fútbol forman uno de los reglamentos más conocidos del mundo. Pero dentro de esas leyes hay párrafos, excepciones y situaciones que la mayoría de aficionados —y muchos jugadores— desconoce completamente. Algunas de estas reglas llevan décadas en el reglamento sin que nadie las mencione hasta que ocurren en directo.
El gol olímpico: cuando el corner entra directamente
Desde la misma banderola del córner, con un disparo curvo y suficiente potencia, un jugador puede marcar directamente en portería sin que nadie toque el balón. Esta jugada se llama gol olímpico y es perfectamente legal según el reglamento.
El nombre tiene un origen preciso. En los Juegos Olímpicos de París de 1924, la selección de Uruguay —que había ganado el torneo olímpico— visitó Argentina para una serie de amistosos. En uno de esos partidos, el argentino Cesáreo Onzari marcó directamente desde un saque de esquina. Los argentinos bautizaron la jugada como “gol olímpico” en burla hacia los campeones olímpicos recién coronados.
Desde entonces, los goles de corner directo se llaman olímpicos en toda Hispanoamérica y en buena parte del mundo futbolístico. Son raros —requieren una combinación de técnica, ángulo y viento favorable— pero ocurren varias veces por temporada en el fútbol profesional mundial.
El portero que puede marcar con la mano (en teoría)
La ley del fútbol prohíbe que los jugadores toquen el balón intencionalmente con la mano o el brazo. Sin embargo, esta prohibición se aplica en el sentido de que ese contacto es una infracción que da falta al equipo contrario. No existe una norma que diga que el gol resultante de ese contacto sea automáticamente anulado si el árbitro no pita la falta.
La situación teórica más extrema: un portero que lanza el balón con la mano desde su área —algo completamente legal— y que el balón entre directamente en la portería contraria. En este caso, el gol es válido porque el lanzamiento con la mano del portero dentro de su área es una acción reglamentaria. Esto ha ocurrido en la práctica en algunos partidos de categorías inferiores y, ocasionalmente, en competiciones semiprofesionales.
La regla del doble toque que muchos desconocen
Cuando se lanza un saque de esquina, un penalti, un tiro libre o cualquier otro balón parado, el jugador que lo lanza no puede tocar el balón por segunda vez antes de que lo haga otro jugador. Si lo hace, el árbitro concede un balón indirecto al equipo contrario.
Esta regla genera una situación paradójica: si un jugador chuta un penalti, el balón golpea el poste y rebota hacia él, y lo marca, el gol no es válido. El árbitro debe conceder balón indirecto al portero. Lo mismo ocurre en los tiros libres o en los saques de esquina: si el rematador toca el balón en dos tiempos sin que nadie más lo haya tocado, es doble toque y falta.
El árbitro como obstáculo: una regla reciente
Hasta 2019, si el balón golpeaba al árbitro dentro del campo, el juego continuaba normalmente. En 2019, la IFAB (International Football Association Board) introdujo una nueva norma: si el balón golpea al árbitro dentro del terreno de juego y alguno de los equipos obtiene una ventaja clara (como un gol o una posición de ataque muy favorable), el juego se interrumpe y se reanuda con un balón a tierra en el punto de contacto.
La regla surgió porque había situaciones donde el árbitro actuaba involuntariamente como “defensor extra”, desviando pases y creando situaciones de ventaja artificiales. El cambio fue bienvenido por la mayoría del mundo del fútbol, aunque su aplicación práctica sigue generando dudas de interpretación en los árbitros de categorías inferiores.
El saque de honor que puede acabar en gol
En los partidos de inauguración de estadios o en homenajes especiales, es habitual que una personalidad haga el saque de honor dando el primer toque al balón en el centro del campo. Lo que muy poca gente sabe es que ese saque no forma parte del juego reglamentario: el partido comienza oficialmente cuando el árbitro pita tras ese gesto protocolario.
Sin embargo, en algún partido oficial mal gestionado, la confusión entre el saque de honor y el saque inicial ha generado situaciones absurdas. La norma es clara: el reloj comienza con el pitido del árbitro, no con el primer contacto con el balón.