Cuando la Football Association redactó las primeras reglas del fútbol en 1863, el juego era estrictamente amateur. La idea de cobrar por jugar al fútbol era considerada una deshonra, una traición a los valores del deporte como actividad de caballeros. Menos de 150 años después, Neymar ficharía por el Paris Saint-Germain por 222 millones de euros.
El conflicto norte-sur y la legalización del profesionalismo
El debate sobre el profesionalismo dividió al fútbol inglés durante décadas. Los clubes del sur (Londres, Oxbridge) defendían el amateurismo puro; los del norte industrial (Lancashire, Yorkshire) encontraban en el fútbol una oportunidad económica y comenzaron a pagar sueldos a sus mejores jugadores de forma encubierta bajo conceptos como “gastos de desplazamiento” o “compensación por pérdida de trabajo”.
El escándalo estalló cuando clubes como Preston North End comenzaron a fichar a jugadores escoceses pagándoles abiertamente. La FA se vio ante la disyuntiva de expulsar a media competición o ceder. El 20 de julio de 1885, cedió: el profesionalismo quedó legalizado, con condiciones.
La Football League: la primera liga del mundo
En 1888, el empresario y presidente del Aston Villa William McGregor propuso a doce clubes la creación de una competición regular con partidos de ida y vuelta: la Football League. Era la primera liga de fútbol del mundo.
El éxito fue inmediato. Preston North End ganó ese primer campeonato de 1888-89 sin perder un solo partido: 18 victorias y 4 empates, primera versión del invencible. El formato liga se exportó rápidamente al resto del mundo.
El fútbol como industria de masas
A principios del siglo XX, los estadios de fútbol se convirtieron en los lugares de reunión de la clase trabajadora británica. En 1923, la final de la FA Cup entre Bolton Wanderers y West Ham United en el recién inaugurado estadio de Wembley reunió a más de 300.000 personas (el aforo oficial era de 127.000). La imagen del policía montado en un caballo blanco tratando de controlar a la multitud se convirtió en una de las más icónicas de la historia del deporte.
La radio comenzó a retransmitir partidos en los años 20. La televisión llegó en los 50. El fútbol ya no era solo un espectáculo para los asistentes: era el entretenimiento de masas por excelencia.
Los contratos de televisión y la creación de la Premier League
El punto de inflexión definitivo llegó en 1992. Los clubes más ricos de la First Division inglesa —hartos de repartir los ingresos televisivos con el resto de la Football League— se escindieron para crear la Premier League. Negociaron directamente con la televisión de pago (BSkyB, de Rupert Murdoch) un contrato de 304 millones de libras por cinco temporadas.
El efecto fue inmediato y brutal: los sueldos se dispararon, los clubes empezaron a cotizar en bolsa, los mejores jugadores del mundo llegaron a Inglaterra. En 1995, el fallo Bosman del Tribunal de Justicia de la UE liberalizó el mercado de jugadores en Europa: un futbolista al final de su contrato podía marcharse libre a otro club. Los agentes, los traspasos récord y los salarios estratosféricos se convirtieron en la norma.
El modelo actual: ingresos, jerarquía y desigualdad
Hoy el fútbol profesional es una industria que mueve más de 50.000 millones de euros anuales solo en las cinco grandes ligas europeas. Los derechos televisivos de la Premier League para el ciclo 2025-2029 superan los 10.000 millones de libras. El fichaje de Kylian Mbappé por el Real Madrid en 2024, libre de contrato, incluyó una prima de firma estimada en 100 millones de euros.
La brecha entre los clubes más ricos y el resto no para de crecer. Los proyectos respaldados por fondos soberanos (Manchester City, PSG, Newcastle) han introducido una nueva dimensión económica que los organismos reguladores del fútbol intentan, con desigual éxito, contener.