El córner es una de las jugadas a balón parado con mayor potencial ofensivo: alrededor del 20-25% de los goles en el fútbol profesional tienen origen en acciones a balón parado. Aprender a sacarlo bien puede generar ocasiones claras de gol para tu equipo.
El golpeo para un córner con efecto se realiza con el interior del empeine, rozando el lateral del balón para imprimirle rotación. Si golpeas la parte izquierda del balón con el interior del pie derecho, el balón girará hacia la derecha (efecto hacia dentro del área para alguien sacando desde la esquina derecha). Este efecto curva hace que el balón llegue al atacante con una trayectoria que dificulta la salida del portero. Practica primero el tipo de efecto que quieres conseguir antes de trabajar la precisión sobre la zona de destino.
La trayectoria ideal para un córner atacante suele ser un balón que llega al segundo palo a una altura de 2-3 metros, con suficiente velocidad para que el portero no pueda interceptarlo pero sin tanta que sea imposible de rematar. Este punto entre el penalti y el segundo palo es la zona de mayor peligro. Sin embargo, no hay una única estrategia: algunos equipos prefieren el balón corto (pasado a un compañero cerca de la esquina) para generar superioridades, y otros el balón al primer palo para pillar a la defensa adelantada.
Lo más importante antes de sacar es la comunicación con los atacantes: deben saber si el córner va al primer palo, al segundo o en corto. Un codificación simple (por ejemplo, un gesto de mano) es suficiente. El rematador principal debe arrancar en el momento en que el sacador inicia la carrera de aproximación, no antes ni después.
Dedica 10-15 minutos al final de cada entrenamiento a practicar córners. Alterna entre zona al primer palo, segundo palo y centro del área. La constancia en este trabajo específico marca la diferencia entre un equipo que aprovecha los córners y uno que los desperdicia.