La modalidad de conjunto es la faceta colectiva de la gimnasia rítmica y la que añade una dimensión completamente diferente al deporte. Las cinco gimnastas deben actuar como una unidad, coordinando sus movimientos con una precisión que va más allá de la sincronización visual: los intercambios de aparatos en el aire, donde una gymnasta lanza su aparato y otra lo recoge sin detener su propio movimiento corporal, requieren una confianza y un entrenamiento conjunto de cientos de horas.
Las rutinas de conjunto se juzgan con los mismos criterios que la modalidad individual —dificultad, artístico y ejecución— pero con los parámetros adaptados al trabajo en grupo. La dificultad de conjunto incluye los intercambios de aparatos entre compañeras, los lanzamientos cruzados y las capturas simultáneas, que son elementos que no existen en la modalidad individual. La nota artística valora además la calidad de las formaciones grupales, las transiciones entre configuraciones y la uniformidad del movimiento. La nota de ejecución penaliza tanto los errores individuales como las desincronizaciones entre compañeras.
Los equipos de conjunto de élite destacan por su capacidad de hacer que cinco personas parezcan un solo organismo en movimiento. Las mejores rutinas del mundo muestran formaciones que se crean y disuelven con fluidez, aparatos que viajan de mano en mano o que cruzan el espacio en trayectorias que se evitan con centímetros de margen, y una uniformidad de movimiento corporal que hace difícil distinguir a una gimnasta de otra en los momentos de mayor intensidad coreográfica. Este nivel de compenetración es el resultado de años de trabajo específico en conjunto, donde la confianza entre compañeras es tan importante como la técnica individual.