La cuerda es uno de los cinco aparatos reglamentarios de la gimnasia rítmica y uno de los más ágiles y dinámicos visualmente. Sus posibilidades de uso son enormes: se puede saltar, lanzar, ondular, girar y crear figuras en el aire que requieren una coordinación extraordinaria entre la gimnasta y el aparato. La cuerda no tiene forma fija por sí misma; su forma la crea el movimiento de la gimnasta.
A diferencia de la pelota o el aro, que mantienen su forma siempre, la cuerda es completamente flexible y requiere un dominio especial. Los movimientos con cuerda deben ser continuos y fluidos: una cuerda estática o que cae sin ser utilizada es una pérdida de tiempo artístico y puede suponer deducciones. La gimnasta debe mantener la cuerda en movimiento durante toda la rutina.
El tamaño de la cuerda se adapta a la estatura de la gimnasta. Esta personalización es importante porque una cuerda demasiado corta impide ciertos saltos y una demasiado larga dificulta el control. Las gimnastas trabajan con su cuerda específica durante toda la temporada para desarrollar la memoria muscular necesaria para manejarla de forma instintiva.
Los lanzamientos de cuerda
Los lanzamientos son uno de los elementos más vistosos con la cuerda. La gimnasta lanza la cuerda al aire, realiza una acrobacia (salto, giro) mientras está en el aire o en el suelo, y la recibe antes de que toque el tapiz. La altura y la distancia del lanzamiento, así como la dificultad del elemento realizado durante el vuelo, influyen en la puntuación de dificultad.
La cuerda en los ejercicios de grupo
En los ejercicios de grupo, las cuerdas adquieren otra dimensión. Los cinco miembros del grupo pueden usar cuerdas simultáneamente, intercambiarse las cuerdas entre sí, crear formaciones con varias cuerdas o combinar cuerdas con otros aparatos en los ejercicios de dos aparatos mixtos. La sincronización entre las gimnastas añade una complejidad adicional que los jueces valoran especialmente.