Las mazas son el aparato más exigente desde el punto de vista de la coordinación motriz. Usarlas siempre en pareja obliga a la gymnasta a gestionar dos objetos simultáneamente, lo que multiplica la dificultad técnica y las posibilidades artísticas del ejercicio.
Características reglamentarias
- Número: siempre dos, una en cada mano.
- Longitud: entre 40 y 50 centímetros.
- Peso mínimo: 150 gramos cada una.
- Material: plástico o caucho.
- Forma: cabeza redondeada en un extremo y mango más estrecho. Recuerdan a una pequeña botella alargada.
El color de las mazas es libre y suele coordinarse con el maillot de la gymnasta para reforzar el impacto visual.
Elementos técnicos fundamentales
Lanzamientos
Uno de los elementos más espectaculares. La gymnasta lanza una o las dos mazas al aire y debe recibirlas —a menudo mientras ejecuta un giro o un salto— sin interrumpir la coreografía. Los lanzamientos muy altos o con giro propio de la maza son los más valorados.
Asimetrías
El elemento más característico de las mazas. Las asimetrías son movimientos en los que las dos manos hacen cosas distintas de forma simultánea y coordinada: mientras una mano lanza, la otra hace una pequeña percusión en el suelo; mientras una gira la maza en el aire, la otra la pasa por debajo de la pierna. La dificultad y la limpieza de las asimetrías es decisiva para la nota de dificultad.
Molinos y rotaciones
Las mazas pueden girar alrededor de la muñeca o el brazo en movimientos de molino, similares a los de las bolas de malabares. Estos elementos requieren mucho entrenamiento y coordinación bilateral.
Percusiones
Las mazas pueden golpear ligeramente el suelo o el propio cuerpo de la gymnasta en ciertos momentos rítmicos de la música. Bien ejecutadas, añaden musicalidad y dinamismo a la coreografía.
La coordinación bilateral: el mayor reto
El ejercicio de mazas exige que el cerebro controle simultáneamente dos secuencias de movimientos independientes. Esto lo convierte en el aparato más difícil de sincronizar con los elementos corporales. La falta de control en una de las dos mazas —una rotación imperfecta, una recepción torpe— resulta inmediatamente visible para las juezas.