La historia de la gimnasia en trampolín en España es la historia de un deporte minoritario que, a fuerza de trabajo federativo, entrenadores comprometidos y atletas de talento excepcional, ha logrado situarse en el mapa mundial de una disciplina históricamente dominada por las grandes potencias del Este de Europa y Asia. El camino no ha sido sencillo, pero los resultados obtenidos en los últimos años justifican con creces el esfuerzo acumulado durante décadas.
Los primeros pasos: los años 60 y 70
La llegada del trampolín a España se produjo en el contexto de la expansión del deporte por Europa occidental que siguió al primer Campeonato del Mundo celebrado en Londres en 1964. Fue una época en que la disciplina despertaba curiosidad en los entornos de la gimnasia artística y el circo, y en la que algunos clubes pioneros comenzaron a incorporar camas elásticas a sus instalaciones.
La Real Federación Española de Gimnasia (RFEG) asumió desde el principio la tutela del trampolín en España, dado que la Federación Internacional de Gimnasia (FIG) lo integraba dentro de su estructura como disciplina propia. Esta vinculación con la gimnasia artística condicionó el desarrollo inicial del trampolín español: los recursos y la atención institucional se repartían entre varias disciplinas, y el trampolín ocupaba entonces una posición secundaria respecto a la artística o la rítmica.
A pesar de ello, en comunidades como Cataluña, el País Vasco y Madrid surgieron los primeros núcleos de trampolinistas que comenzaron a competir a nivel nacional e incluso a asomarse a las primeras competiciones europeas.
Consolidación en los años 80 y 90
Las décadas de 1980 y 1990 fueron el período en que el trampolín español construyó su primera estructura competitiva sólida. La RFEG organizó los primeros Campeonatos de España específicos para la disciplina, que dieron visibilidad a los mejores atletas del país y permitieron identificar el talento existente en las diferentes comunidades autónomas.
Durante estos años, el tumbling tuvo un desarrollo especialmente notable en España. La modalidad, que consiste en series de saltos acrobáticos encadenados sobre una pista de aceleración, requiere un perfil técnico próximo al del gimnasta artístico y conectó bien con los clubes que ya tenían esa tradición. Varios atletas españoles de tumbling comenzaron a aparecer en los resultados de las competiciones internacionales, si bien la hegemonía de Rusia, Gran Bretaña y Alemania seguía siendo difícil de cuestionar.
El trampolín individual, con su presencia creciente en el calendario de la FIG, también fue ganando adeptos. Las primeras participaciones españolas en la Copa del Mundo de trampolín dieron experiencia internacional a una generación de atletas que sería clave en los años posteriores.
La irrupción en el panorama mundial: años 2000 y 2010
El siglo XXI marcó un punto de inflexión para el trampolín español. La incorporación del trampolín olímpico en los Juegos de Sídney 2000 supuso un enorme impulso para la disciplina a nivel mundial, y España no fue una excepción: la visibilidad olímpica aumentó el interés de clubes y federaciones autonómicas, se multiplicaron los practicantes y el nivel general del deporte en el país mejoró de forma significativa.
Fue en este contexto donde emergieron figuras como Iván Veloz, que se convirtió en uno de los trampolinistas españoles más destacados de la historia al alcanzar posiciones de élite en competiciones mundiales y copas del mundo. Su proyección internacional demostró que España podía competir al máximo nivel y sirvió de referente para una nueva generación de atletas.
En paralelo, las modalidades de doble minitramp (DMT) y tumbling continuaron siendo áreas de fortaleza para el trampolín español, con atletas que accedían regularmente a las finales de los campeonatos del mundo y de Europa.
España como referente: los logros de la generación actual
La consolidación definitiva de España en el mapa mundial de la gimnasia en trampolín llegó con los resultados obtenidos en los Campeonatos del Mundo FIG durante la segunda década del siglo XXI y los años siguientes. Claudia Colom se convirtió en una de las grandes revelaciones del trampolín femenino mundial, accediendo a finales de Campeonato del Mundo y situando a España en el podio de las mejores naciones en su modalidad.
España ha logrado a lo largo de su historia competitiva en trampolín medallas en Campeonatos del Mundo y de Europa, principalmente en trampolín individual y en tumbling, en categorías tanto absolutas como por edades. Estos resultados han permitido al país ser reconocido por la FIG como una de las naciones de referencia de la disciplina en Europa.
La RFEG ha apostado en los últimos años por una mayor profesionalización de los programas de alto rendimiento, con acceso a los centros de tecnificación del Consejo Superior de Deportes y una mejor coordinación entre federaciones autonómicas y la estructura nacional de selección.
La base del trampolín español
Más allá del alto rendimiento, el trampolín en España cuenta con una comunidad de practicantes que ha crecido sostenidamente en las últimas décadas. Los campeonatos regionales organizados por las federaciones autonómicas de gimnasia alimentan el sistema competitivo nacional y permiten identificar el talento desde edades tempranas.
Comunidades como Cataluña, Madrid, Valencia, el País Vasco y Galicia concentran los clubes más activos y con mayor trayectoria. El nivel de las categorías menores en los campeonatos nacionales ha mejorado notablemente, lo que augura un relevo generacional de calidad para el trampolín español en los próximos años.