A diferencia de la gimnasia artística, donde históricamente existió el concepto de la “nota perfecta” (el famoso 10,0 de Nadia Comaneci), el trampolín de competición no tiene un máximo teórico definido. La puntuación final es la suma de tres componentes —dificultad, ejecución y tiempo de vuelo— y en teoría puede seguir creciendo a medida que los trampolistas aumentan la dificultad de sus programas o mejoran sus tiempos de vuelo. Lo que sí existen son récords históricos de puntuación que representan el nivel más alto alcanzado en la historia del deporte.
Los componentes de la puntuación y sus límites prácticos
La dificultad (también llamada DD, por Degree of Difficulty) es la suma de los valores asignados por la FIG a cada uno de los diez saltos de la rutina. Los saltos más difíciles del programa FIG tienen valores individuales de entre 1,4 y 1,8 puntos; una rutina formada íntegramente por los saltos de mayor dificultad puede alcanzar valores de DD de 15-17 puntos o más en los mejores competidores masculinos.
La ejecución es evaluada por los árbitros, que parten de una nota base y deducen décimas por errores en las posiciones de vuelo. En las mejores actuaciones, las deducciones son mínimas, lo que permite obtener notas de ejecución en el rango de los 18-20 puntos para una rutina de diez saltos.
El tiempo de vuelo se convierte en puntos según tablas de la FIG. Los mejores tiempos registrados producen valores en el rango de los 16-18 puntos en la puntuación final.
Las puntuaciones históricas más altas
Las puntuaciones totales más altas de la historia del trampolín FIG han sido registradas en las finales de los campeonatos del mundo y de los Juegos Olímpicos más recientes, donde la acumulación de mejoras en dificultad, ejecución y tiempo de vuelo ha dado lugar a actuaciones que superan los 60 puntos en la puntuación combinada de la fase final (que incluye el ejercicio previo y la final).
Los trampolistas chinos, especialmente en la prueba masculina, han concentrado los valores más altos de los últimos años, aprovechando la combinación de los programas de mayor dificultad disponibles con ejecuciones casi perfectas y tiempos de vuelo en el rango de los máximos históricos.
La evolución de los estándares de puntuación
La historia de las puntuaciones en trampolín FIG es la historia de una escalada progresiva. Cada cambio de normativa de la FIG ha reajustado los valores y los criterios, lo que hace difícil comparar puntuaciones de distintas épocas. Lo que sí puede afirmarse es que el nivel técnico actual —medido por la dificultad de los programas que los mejores trampolistas ejecutan de forma rutinaria en competición— es incomparablemente superior al de las primeras generaciones del deporte, y que esta mejora continua hace prever que los récords actuales seguirán siendo superados en el futuro.