Todos los saltos de trampolín, desde los más básicos hasta los más complejos, se ejecutan en una de tres posiciones corporales. Conocerlas y dominarlas no es solo una cuestión técnica: las posiciones determinan la velocidad de rotación, la dificultad del salto y la puntuación en competición.
Posición agrupada (O)
En la posición agrupada, el saltador dobla las rodillas y las eleva hasta el pecho mientras los brazos rodean las piernas o los tobillos. El cuerpo forma una bola compacta, lo que reduce al máximo el radio de giro y acelera la rotación. Es la posición más sencilla de aprender y la más segura para los primeros mortales, ya que si el saltador tiene suficiente altura para iniciar la rotación, la velocidad del giro hace casi imposible quedarse a medio camino. Se identifica con la letra O porque el cuerpo forma un círculo.
Posición carpada (C)
En la carpada, las piernas permanecen completamente rectas mientras el tronco se dobla por la cadera, acercando el pecho a los muslos. Los brazos suelen extenderse hacia los tobillos o los pies. La letra C describe visualmente la curva que forma la columna y las piernas. Esta posición exige buena flexibilidad en los isquiotibiales y las caderas. La velocidad de rotación es intermedia, lo que permite al saltador controlar mejor el giro que en agrupado. Es la posición habitual en los saltos de nivel medio y en algunos elementos obligatorios de competición.
Posición estirada (L)
En la posición estirada, el cuerpo forma una línea recta: piernas juntas y extendidas, pies en flexión plantar, tronco recto, brazos pegados al cuerpo o ligeramente elevados. La letra L hace referencia a la línea vertical del cuerpo en el aire. Como el radio de giro es el máximo posible, la rotación es la más lenta de las tres posiciones. Eso implica que el saltador necesita mayor altura de salto y mayor impulso rotacional para completar el giro. Es la posición de más dificultad técnica y la que más se valora en competición de alto nivel.
Cómo practicar las posiciones
El mejor ejercicio para interiorizar las posiciones es practicarlas primero en el suelo o en colchoneta: adopta cada posición tumbado y verifica los ángulos con la ayuda de un entrenador o una grabación de vídeo. Después, practica en el trampolín con saltos bajos manteniendo cada posición en el punto alto del bote. Solo cuando la posición sea automática, incorpórala a los saltos con rotación.