El lanzamiento alto es una de las infracciones más habituales en el hockey sobre patines y una de las que más énfasis recibe en la formación de jugadores jóvenes. Consiste en golpear la pelota de tal forma que esta supera la altura de la cintura del jugador que realiza el golpeo. La norma existe por razones de seguridad: en un campo donde los jugadores se desplazan a velocidad alta sobre patines, una pelota elevada puede alcanzar la cara, los hombros o los brazos de otros jugadores y causar lesiones graves, especialmente cuando el golpe es potente y la distancia entre jugadores es corta.
La dificultad de esta norma reside en que algunos golpes naturales del stick, como los tiros con el revés o los despejes en situaciones de presión, tienden a elevar la pelota por encima de la cintura si no se controla bien la técnica. Los entrenadores trabajan desde las categorías de base la posición correcta del palo en el momento del golpeo para garantizar que la pelota permanece baja. Esta corrección técnica no solo evita las infracciones sino que mejora el control general del golpeo, ya que una pelota baja es más fácil de recibir y de jugar por el compañero que recibe el pase.
Los árbitros interpretan el lanzamiento alto según el contexto de la jugada. Un golpe que eleva ligeramente la pelota sin peligro real para ningún jugador puede no ser sancionado, mientras que un tiro elevado que pasa junto a la cara de un rival siempre merece la señal. Esta interpretación hace que la norma sea aplicada con cierta variabilidad según el criterio arbitral, lo que en ocasiones genera protestas. Los equipos de alto nivel insisten en la técnica de pelota baja precisamente para evitar las dudas arbitrales y garantizar que el juego fluye sin interrupciones innecesarias.