El stick es el implemento fundamental del hockey sobre patines y el elemento que define la técnica del deporte. Se trata de un palo alargado con una pala curva en uno de sus extremos, diseñada para golpear, dirigir y controlar la pelota con precisión sobre el parqué. La forma curva de la pala permite tanto los golpes potentes con el revés de la madera como los toques suaves de control o los pases laterales, lo que da al stick una versatilidad técnica que el jugador aprende a explotar a lo largo de su formación.
La evolución de los materiales ha transformado el stick moderno respecto al de las primeras décadas del deporte. Los palos de madera siguen siendo utilizados en categorías de formación y por jugadores que aprecian su tacto tradicional, pero en la élite los sticks de fibra de carbono se han impuesto por su ligereza y su capacidad de transmitir la energía del golpe sin deformarse. Algunos fabricantes combinan distintos materiales en diferentes zonas del palo para optimizar la respuesta en el golpe y la sensación en el control.
El jugador desarrolla con su stick una relación casi personal: la longitud, el peso y la rigidez de la pala se ajustan a sus preferencias y a su posición en el campo. Un defensor puede preferir un stick más rígido que le permita golpeos más potentes en el despeje, mientras que un jugador creativo del centro puede optar por una pala más flexible que favorezca el control fino y los pases precisos. Cuidar el stick y conocer sus límites forma parte de la preparación de cualquier jugador de hockey sobre patines de cierto nivel.