El 65 es el saque que se concede al equipo atacante cuando el equipo defensor envía el sliotar fuera del campo cruzando su propia línea de fondo. El nombre viene de la distancia desde la que se lanza: la línea de 65 metros, que es la línea paralela a la portería situada a 65 metros de ella.
Cuándo se concede
El 65 se concede en la siguiente situación: un jugador del equipo defensor (o el portero) golpea el sliotar y este sale por la línea de fondo sin que sea el resultado de un intento de gol que el portero detiene. Esto incluye:
- Un defensa que deja salir el sliotar por la línea de fondo al intentar despejarlo.
- El portero que envía el sliotar fuera por su propia línea al intentar detener un ataque.
- Un defensa que, bajo presión, manda el sliotar a córner deliberadamente para detener el juego.
Si el sliotar lo manda fuera el atacante (por encima del larguero o por los lados de la portería), la sanción es diferente: el portero saca con puck-out.
Cómo se ejecuta
El 65 se lanza desde la línea de 65 metros, en el punto lateral que corresponde a donde salió el sliotar (o desde el centro si salió por el centro). El jugador coloca el sliotar en el suelo sobre esa línea y lo golpea con el hurley. Es similar técnicamente al sideline cut pero desde una posición fija.
Los rivales deben retroceder una distancia reglamentaria antes del golpe.
La importancia táctica del 65
El 65 es una de las oportunidades de puntuación más valiosas en el hurling. Desde 65 metros, un tirador de calidad puede marcar un point con alta probabilidad. Los equipos designan especialistas para lanzar los 65s, del mismo modo que en fútbol hay especialistas en saques de esquina.
Algunos equipos desarrollan estrategias específicas alrededor del 65: jugadores posicionados en el área para rematar, bloques para ganar el rebote si el sliotar no entra directamente. El 65 bien ejecutado puede ser tan valioso como un free puck desde posición similar.