Alfred Unser nació el 29 de mayo de 1939 en Albuquerque, Nuevo México, en el seno de una de las familias más legendarias del automovilismo americano. Los Unser no son solo una familia de pilotos: son una institución en el automovilismo de Nuevo México, con raíces en las carreras de montaña de Pikes Peak que se remontan a los años 20 del siglo XX. Al Unser, conocido como “Big Al” para diferenciarlo de su hijo Al Jr., fue el representante más exitoso de esta tradición familiar y uno de los pilotos con mayor palmarés de toda la historia de Indianapolis.
La familia Unser: una dinastía del automovilismo
Antes de hablar de Al Unser como piloto es necesario entender el contexto familiar. Su padre, Jerry Unser, fue el primero de la familia en competir en el Pikes Peak International Hill Climb, la famosa carrera de montaña de Colorado. Sus tíos corrieron también. Su hermano mayor Bobby fue tres veces ganador del Indy 500 (1968, 1975, 1981). Y su hijo Al Jr. ganó el Indy 500 dos veces (1992, 1994).
Esta densidad de talento en una sola familia no tiene precedentes en el automovilismo americano. Los Unser demostraron durante décadas que el don para las carreras puede transmitirse de generación en generación, y que Nuevo México podía producir pilotos capaces de conquistar la carrera más famosa del mundo.
Las cuatro victorias en Indianapolis: la grandeza de “Big Al”
Al Unser ganó su primer Indy 500 en 1970 con el coche número 2 del equipo Parnelli Jones Racing, al volante de un Vel’s Parnelli Jones. Era un coche con el motor Johnny Lightning, y la victoria fue el resultado de una conducción impecable combinada con una estrategia perfecta del equipo.
1971 fue la victoria de la repetición, tan difícil de conseguir en Indianapolis que solo unos pocos pilotos en la historia la han logrado. Unser confirmó que su victoria de 1970 no fue un accidente: era el mejor piloto de la carrera.
1978 sumó la tercera corona, esta vez con el equipo Penske, demostrando que sus habilidades no habían mermado con los años y que sabía adaptarse a diferentes entornos técnicos y humanos.
1987 fue la victoria más extraordinaria. Unser tenía 47 años y estaba en el equipo Penske como piloto de reserva, sin coche garantizado para correr. En los días previos a Indianapolis, el piloto titular del tercer coche de Penske sufrió una lesión y la dirección del equipo eligió a Unser para sustituirle. Con un coche que había servido como exhibición en un museo de automóviles meses antes, Unser ganó el Indy 500 a los 47 años, convirtiéndose en el ganador más veterano de la historia de la carrera. Una victoria que el propio Unser calificó como su logro más grande en el automovilismo.
El legado: más que las victorias
El legado de Al Unser en el automovilismo americano trasciende sus cuatro victorias en Indianapolis. Como figura pública fue siempre discreto, sin la agresividad comunicativa de otros grandes campeones, pero con una dignidad y un respeto hacia su deporte que todos sus contemporáneos reconocieron. Como representante de la familia Unser fue el portador de una tradición que dio más a Indianapolis y al automovilismo americano que cualquier otra familia de pilotos.
Cuando murió en diciembre de 2021, el automovilismo americano perdió a uno de sus más grandes representantes. Pero las cuatro victorias en Indianapolis seguirán siendo testimonio imperecedero de lo que Al Unser fue capaz de conseguir.