El kitesurf racing tiene una historia competitiva que precede en varios años a su reconocimiento olímpico. Desde las primeras regatas informales en playas venteadas de todo el mundo hasta los campeonatos mundiales con foilboard que atrajeron la atención del COI, el racing ha sido el motor institucional del kitesurf de competición y el deporte que finalmente abrió las puertas olímpicas.
Los primeros años: twintips y racing informal
A principios de los años 2000, cuando el kitesurf empezaba a masificarse, las primeras competiciones de racing usaban tablas twintip convencionales. El formato era simple: los riders competían en recorridos de boyas o en carreras de velocidad en línea recta, con premios modestos y una organización todavía amateur.
La velocidad que se podía alcanzar con twintips bajo vientos fuertes era ya notable —los mejores riders superaban los 30 nudos con regularidad— y la emoción de las regatas era evidente. Sin embargo, el nivel de reglamentación era bajo y las cuestiones de seguridad, de derechos de paso y de homologación del equipamiento aún no estaban resueltas de manera satisfactoria.
La ISAF entra en juego: el kitesurf se vela
El momento de inflexión para el racing fue la decisión de la ISAF (International Sailing Federation) de incorporar el kitesurf bajo su paraguas institucional. La vela olímpica, con su larga tradición reglamentaria, sus sistemas de juicio rodados y su red de árbitros especializados, aportó al kitesurf racing el marco institucional que le faltaba.
Con la ISAF (rebautizada World Sailing en 2016), el kitesurf racing adoptó las reglas de regata internacionales IRPCAS, con adaptaciones específicas para las características del foilboard y la cometa. Los sistemas de protestar, de penalización y de resolución de conflictos en el agua se profesionalizaron enormemente, lo que elevó el nivel y la seriedad del deporte.
La revolución del foilboard: un deporte nuevo
La irrupción masiva del foilboard en el kitesurf racing hacia 2015-2017 cambió el deporte de manera radical. Los foilboards permitían velocidades que duplicaban las de las twintips convencionales, podían navegar con vientos mucho más flojos y ofrecían un espectáculo visual extraordinario.
Los primeros campeonatos mundiales con foilboard mostraron que el racing de fórmula kite era un deporte completamente distinto al racing con twintip: la ceñida se volvió mucho más eficiente, las maniobras en las boyas se complicaron y la táctica gana importancia porque los riders pueden cambiar de dirección con mayor rapidez y precisión.
El rendimiento de los mejores riders de racing con foilboard pronto llegó a niveles que sorprendieron a los propios participantes: velocidades medias de regata superiores a los 25 nudos, con picos de 35-40 nudos en las patas más rápidas. El kitesurf racing se había convertido en uno de los deportes de vela más rápidos del mundo.
Los grandes campeones del circuito mundial
La era moderna del kitesurf racing con foilboard ha tenido varios dominadores claros:
En categoría masculina, riders como Axel Mazella (Francia), Théo de Ramecourt (Francia) y Anton Oberlohr (Alemania) han sido figuras destacadas en los rankings mundiales de los años previos a los Juegos de París. Francia ha sido consistentemente la nación más fuerte en el circuito masculino.
En categoría femenina, Daniela Moroz (Estados Unidos) ha sido la rider más dominante de la era del foilboard, ganando el campeonato del mundo en múltiples ocasiones. Lauriane Nolot (Francia) y otras riders europeas le han disputado la supremacía de manera creciente.
El impacto del oro olímpico en París
La confirmación del kitesurf en los Juegos Olímpicos de París 2024 transformó el circuito mundial de racing. Las federaciones nacionales que antes ignoraban el kitesurf o le dedicaban recursos mínimos empezaron a financiar programas de alto rendimiento en fórmula kite. El número de riders jóvenes dedicados exclusivamente al racing aumentó drásticamente en países con tradición náutica.
El circuito mundial de kitesurf racing entra en la era post-olímpica con mayor financiación, mayor atención mediática y mayor profundidad de la cantera que en cualquier momento de su historia.