El 4 de octubre de 2010, en el canal de Canet-en-Roussillon, en la costa mediterránea del sur de Francia, el kitesurf escribió uno de los capítulos más importantes de su historia. El rider francés Alexandre Caizergues cruzó el tramo de 500 metros del canal a una velocidad media de 56,62 nudos —104,84 km/h—, estableciendo el récord absoluto de velocidad sobre el agua a vela y demostrando definitivamente que el kitesurf era el deporte de viento más rápido del mundo.
El récord que derrotó al windsurf
Para entender el significado de este récord, hay que conocer el contexto. Durante décadas, el windsurf había dominado los récords de velocidad náutica a vela. Los windsurfistas especializados en velocidad desarrollaron tablas y velas de racing ultraoptimizdas que les permitían navegar en los canales de velocidad a 40, 45 y finalmente cerca de 50 nudos. El récord de windsurf parecía una barrera casi inalcanzable para cualquier otro deporte de viento.
Cuando el kitesurf empezó a competir en los mismos canales de velocidad, los windsurfistas inicialmente no se preocuparon demasiado. Las primeras velocidades de los kiters en los canales eran inferiores a las de los mejores windsurfistas. Pero la curva de mejora del kitesurf era mucho más pronunciada: la tecnología de las cometas y las tablas evolucionaba a gran velocidad, y los riders especializados en velocidad encontraban rápidamente que sus cometas podían generar más fuerza relativa que las velas rígidas en condiciones óptimas.
El récord de Caizergues no fue una sorpresa para los conocedores del circuito de velocidad náutica: fue la confirmación de una tendencia que llevaba años apuntando en esa dirección.
El canal de Canet-en-Roussillon: la pista de los récords
El canal de Canet-en-Roussillon es un canal artificial en el sur de Francia, cerca de Perpignan y de la frontera española, diseñado para maximizar las condiciones de velocidad. Su orientación es perfecta para recibir la tramontana —el viento del norte del Mediterráneo occidental— de manera transversal al tramo de medición.
La tramontana en esa zona puede soplar a 30-40 nudos de manera sostenida cuando se dan las condiciones meteorológicas adecuadas, y el canal protege a los riders de las perturbaciones de superficie del mar abierto. La combinación de viento fuerte, constante y transversal con una superficie de agua plana y protegida es la ecuación perfecta para el récord de velocidad.
La técnica y el equipo del récord
Alexandre Caizergues es un rider especializado en velocidad que ha dedicado años de su carrera a optimizar su técnica y su equipo para los intentos de récord. Para el intento de 2010, usó una cometa de diseño específico para velocidad —más pequeña y más eficiente que las cometas de freeride estándar— y una tabla diseñada para minimizar la resistencia hidrodinámica.
La posición del rider en el tramo de velocidad es también crucial: agacharse al máximo para reducir la resistencia aerodinámica del cuerpo, mantener la cometa en la posición óptima de la ventana de viento y gestionar las oscilaciones del foil (si se usa) son habilidades que se desarrollan durante meses de entrenamiento específico.
El futuro de la velocidad en kitesurf
Desde el récord de 2010, la tecnología del kitesurf ha continuado evolucionando. Los foilboards, que en 2010 estaban en sus primeras fases de desarrollo, han alcanzado niveles de sofisticación que permiten velocidades teóricamente superiores a las logradas con tablas convencionales. Los intentos de nuevos récords con foilboard en canales de velocidad han generado expectativas de que la barrera de los 60 nudos (111 km/h) podría superarse con las tecnologías y técnicas actuales.
La carrera por la velocidad sobre el agua en kitesurf es uno de los grandes relatos técnicos del deporte, donde la física, la ingeniería de materiales y la habilidad humana se combinan para buscar los límites de lo posible.