El récord mundial de lanzamiento de disco masculino es el más antiguo de todos los lanzamientos atléticos y posiblemente el récord de campo más longevo del atletismo mundial. 74,08 metros, lanzados por el alemán oriental Jürgen Schult el 6 de junio de 1986 en Neubrandenburg (RDA), llevan casi cuatro décadas resistiendo todos los intentos de superación.
El lanzamiento de Neubrandenburg
Neubrandenburg, una ciudad de la región de Mecklemburgo-Pomerania Occidental (entonces RDA), albergó el 6 de junio de 1986 una de las actuaciones más extraordinarias de la historia del atletismo de campo. Jürgen Schult, un lanzador de disco de 26 años de la República Democrática Alemana, lanzó el disco a 74,08 metros.
El récord anterior era de 71,86 metros (lanzado por Schult el año anterior, en 1985). La mejora de más de dos metros en un solo salto fue monumental: ningún discóbolo había mejorado tanto el récord del mundo de un lanzamiento en tan poco tiempo.
El contexto es el mismo que en el récord del martillo de Sedykh ese mismo año: plena era del dopaje de Estado de la RDA, con el programa sistemático de Oral-Turinabol documentado posteriormente en los archivos desclasificados.
Jürgen Schult: el hombre del récord
Jürgen Schult nació el 11 de mayo de 1960 en Güstrow (RDA). Su carrera fue larga y exitosa:
- 1986: récord del mundo de 74,08 m.
- 1988: medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Seúl (el oro fue para Jürgen Schult, no — fue para Romas Ubartas de la URSS). Schult ganó la plata en 68,82 m.
- 1988-1992: siguió compitiendo en el circuito internacional.
Schult nunca fue sancionado por dopaje, pero el contexto de su nacionalidad (RDA) y la era en que estableció el récord lo sitúan en el mismo debate que afecta a todos los récords del Bloque del Este de ese período.
1986: el año de los récords imposibles
Es notable que tanto el récord del mundo de disco (Schult, 74,08 m, junio de 1986) como el del martillo (Sedykh, 86,74 m, agosto de 1986) se establecieran en el mismo año y en contextos similares. Añadiendo la modificación de la javalina también en 1986 (para reducir distancias extremas), ese año resulta ser el gran punto de inflexión de la historia de los lanzamientos atléticos.
La generación actual: Čeh, Ståhl y el techo de los 72 metros
Los mejores discóbolos masculinos actuales han demostrado que los 70 metros son accesibles para los atletas de élite, pero los 74 metros siguen siendo un territorio diferente:
Kristjan Čeh (Eslovenia): posiblemente el mejor discóbolo de la era moderna. Ha superado los 71 metros en varias ocasiones y tiene el mejor registro de la generación actual, con marcas superiores a 72 metros. Ganó la medalla de oro en el Campeonato del Mundo de Cali 2022 (sub-20) antes de destacar en el circuito senior.
Daniel Ståhl (Suecia): campeón del mundo (Doha 2019) y medallista olímpico, con récord personal superior a 71 metros. Ha sido el mejor del mundo en varios rankings anuales.
Andrius Gudžius (Lituania) y otros atletas europeos: varios lanzadores han alcanzado los 70-71 metros, pero la barrera de los 72 metros ya representa un nivel de élite muy exigente.
La distancia entre los mejores actuales (alrededor de 72 metros) y el récord (74,08 metros) es de más de 2 metros, una diferencia enorme en el contexto del disco.
¿Puede caer el récord?
Los análisis biomecánicos sugieren que para superar 74 metros se necesitaría una velocidad de salida del disco de aproximadamente 27 m/s (con el ángulo óptimo y condiciones de viento favorables). Los mejores lanzadores actuales alcanzan velocidades cercanas a 25-26 m/s en sus mejores intentos.
La diferencia entre el rendimiento actual de élite y el récord es demasiado grande para explicarse solo por diferencias en técnica o preparación. Como en el caso del martillo, la explicación más coherente apunta al contexto de los años 80 y el dopaje no controlado de la RDA.
El récord femenino
El récord mundial femenino de disco es de 76,80 metros, establecido por Gabriele Reinsch (RDA) el 9 de julio de 1988 en Neubrandenburg, la misma ciudad donde Schult estableció el récord masculino. Reinsch también era de la RDA y el contexto es el mismo. Este récord femenino (76,80 m) supera al masculino actual (74,08 m), una anomalía que solo se explica por el dopaje: en el disco, como en otros lanzamientos, las atletas femeninas de la RDA se beneficiaron desproporcionadamente de los esteroides por el mayor efecto relativo de los andrógenos en mujeres.