La lucha olímpica no es un deporte único sino tres disciplinas con reglas propias y una historia distinta. La lucha grecorromana es la más antigua y la más vinculada a la tradición clásica; la lucha libre masculina tiene el reglamento más completo; y la lucha libre femenina es la incorporación más reciente, con su propio camino hacia la legitimidad olímpica. Las tres coexisten en los Juegos bajo la bandera de United World Wrestling (UWW) y se disputan en la misma colchoneta con reglamentos que difieren en aspectos fundamentales.
Lucha grecorromana: la herencia del mundo antiguo
La lucha grecorromana es la disciplina más antigua del programa olímpico moderno. Estuvo presente en los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna (Atenas 1896) y no ha faltado en prácticamente ninguna edición. Toma su nombre de la admiración del siglo XIX por las culturas clásicas grecas y romanas, aunque la lucha antigua no era idéntica a la grecorromana moderna.
Regla esencial: solo por encima de la cintura. En grecorromana está prohibido agarrar al rival por debajo del cinturón. No se puede agarrar las piernas, hacer zancadillas con los pies ni usar las propias piernas como arma ofensiva. Los luchadores solo pueden atacar y defenderse con el tronco superior, los brazos y el agarre de tronco.
Esta restricción obliga a desarrollar una técnica específica muy diferente a la lucha libre: los levantamientos (arrojar al rival por el aire agarrándolo del tronco), el gut wrench (volteo de tronco en par terre), el salto de cabeza y las técnicas de proyección lateral son las acciones más características. Las competiciones de grecorromana tienen una estética visual espectacular precisamente porque los luchadores deben superar al rival usando solo la parte superior del cuerpo.
Los países dominantes: La Unión Soviética fue la potencia absoluta de la lucha grecorromana durante la mayor parte del siglo XX, con decenas de medallas de oro olímpicas. Después de la disolución de la URSS, Rusia heredó esa tradición y sigue siendo el país de referencia, aunque Kazajistán, Azerbaiyán, Georgia y Cuba también han tenido luchadores de primer nivel mundial.
El luchador soviético Alexander Medved ganó tres medallas de oro olímpicas y fue considerado el mejor luchador del siglo XX. En el siglo XXI, el cubano Mijain López se convirtió en el primer luchador de historia en ganar cinco medallas de oro olímpicas consecutivas en la misma categoría (en París 2024 completó este récord histórico).
Lucha libre masculina: el reglamento más completo
La lucha libre masculina permite todos los agarres: se puede agarrar las piernas del rival, hacer derribos de pierna (single leg, double leg), usar las propias piernas para bloquear o atacar, y hacer zancadillas. Este reglamento más abierto produce combates con más variedad técnica y más acción en los primeros segundos.
El derribo de pierna doble (double leg takedown) es la técnica más enseñada a nivel básico: el luchador baja el nivel, agarra ambas piernas del rival y lo proyecta hacia atrás. A nivel avanzado, las combinaciones de ataque alto-bajo, las técnicas de contragolpe y el trabajo de cadena (pasar de un agarre a otro fluidamente) definen a los mejores del mundo.
La lucha libre y el wrestling americano: La lucha libre olímpica masculina tiene una relación directa con el wrestling universitario americano (folkstyle), aunque no son exactamente iguales. Estados Unidos tiene una tradición centenaria de wrestling universitario que alimenta su talento para la lucha libre olímpica. Muchos de los mejores luchadores libres de la historia son americanos.
Países dominantes: Estados Unidos y la Unión Soviética/Rusia han dominado histórica y alternadamente la lucha libre masculina. Irán es una potencia constante, especialmente en las categorías de peso medio (entre 65 y 86 kg). Japón tiene buena tradición en pesos ligeros. Azerbaiyán, Georgia y los países de Asia Central (Uzbekistán, Kazajistán, Kirguistán) son competitivos en múltiples categorías.
El luchador iraní Gholamreza Takhti, ganador olímpico en 1956, es considerado un héroe nacional y símbolo cultural en Irán. En el siglo XXI, Abdulrashid Sadulaev (Rusia) y Jordan Burroughs (EE.UU.) son referentes de la lucha libre masculina moderna.
Lucha libre femenina: de la exclusión al dominio japonés
La lucha libre femenina tiene una historia más reciente. Aunque las mujeres llevaban décadas practicando la lucha en todo el mundo, el deporte tardó en encontrar reconocimiento olímpico. La incorporación llegó en Atenas 2004, con cuatro categorías de peso en la primera edición.
Las diferencias reglamentarias entre la lucha libre femenina y la masculina son mínimas: se usan las mismas reglas básicas de lucha libre. Sin embargo, el programa olímpico femenino tiene más categorías de peso en la parte baja de la escala, reflejando las características físicas promedio de las competidoras.
El dominio japonés: Desde que se incorporó a los Juegos, Japón ha sido el país más dominante en lucha libre femenina, especialmente en las categorías de peso ligero. Saori Yoshida (tres oros olímpicos, 13 campeonatos del mundo) y Kaori Icho (cuatro oros olímpicos consecutivos) son las dos luchadores más laureadas de la historia del deporte en cualquier género y modalidad. Icho ganó 189 combates consecutivos en torneos internacionales a lo largo de más de una década.
Otros países competitivos: Canadá, Estados Unidos, China, Nigeria y varios países de Europa del Este han ganado medallas en lucha femenina. El deporte ha crecido en popularidad globalmente y el nivel competitivo se ha ampliado considerablemente desde 2004.
Las categorías de peso olímpico
El número de categorías de peso en cada modalidad ha cambiado en varias ocasiones y varía entre ediciones olímpicas. En los Juegos de París 2024:
- Lucha grecorromana masculina: 60, 67, 77, 87, 97 y 130 kg (6 categorías)
- Lucha libre masculina: 57, 65, 74, 86, 97 y 125 kg (6 categorías)
- Lucha libre femenina: 50, 53, 57, 62, 68 y 76 kg (6 categorías)
Estas categorías cambian entre ciclos olímpicos y no siempre coinciden exactamente con las de los Campeonatos del Mundo, que incluyen más categorías.
El debate sobre el lugar de la lucha en los Juegos
En 2013, el Comité Olímpico Internacional (COI) sorprendió al mundo deportivo al votar para excluir la lucha olímpica del programa de los Juegos de 2020. La decisión generó una reacción global de países con grandes tradiciones luchísticas. La UWW reformó rápidamente el reglamento (reduciendo los períodos de 3 a 3, añadiendo el sistema de puntos por períodos, mejorando el espectáculo) y la lucha fue reinstaurada en el programa olímpico en septiembre de 2013.
Este episodio fue un punto de inflexión para el deporte: obligó a la lucha a modernizarse y a pensar más en su atractivo para el espectador global, no solo para los aficionados tradicionales.
La lucha olímpica, en sus tres modalidades, sigue siendo uno de los deportes con mayor participación en los Juegos Olímpicos medida por el número de países representados. Es un deporte verdaderamente universal que trasciende fronteras, culturas y sistemas políticos.