El Campeonato del Mundo de Superbikes, conocido internacionalmente como WorldSBK (del inglés World Superbike Championship), es la segunda competición más importante del motociclismo de velocidad a nivel mundial. A diferencia del MotoGP, que emplea prototipos de carrera de desarrollo exclusivo, el WorldSBK utiliza motocicletas derivadas de modelos disponibles comercialmente, lo que lo convierte en una plataforma única para que los fabricantes demuestren la valía de sus motos de calle en condiciones de competición extrema.
Origen y evolución del WorldSBK
El Campeonato del Mundo de Superbikes nació en 1988 por iniciativa de Steve McLaughlin y David Emde, con el apoyo de la FIM (Federación Internacional de Motociclismo). La primera ronda tuvo lugar en el circuito de Donington Park, en Reino Unido, donde el estadounidense Fred Merkel ganó ambas carreras y se convirtió en el primer campeón de la historia.
En sus primeros años, el campeonato estuvo dominado por las marcas japonesas, especialmente por Honda y Ducati. La firma italiana de Bolonia se convirtió rápidamente en el equipo dominante gracias a sus motos de grandes prestaciones, y pilotos como Raymond Roche, Doug Polen y Carl Fogarty se convirtieron en ídolos de la competición.
Carl Fogarty, el “Foggy” británico, es quizás el piloto más icónico de la historia del WorldSBK. Con cuatro títulos mundiales entre 1994 y 1999, su nombre es sinónimo de la competición y su rivalidad con otros pilotos de la época generó momentos históricos.
El reinado de Jonathan Rea
La historia reciente del WorldSBK ha estado marcada de forma absoluta por Jonathan Rea, el piloto norirlandés que con Kawasaki conquistó seis títulos mundiales consecutivos entre 2015 y 2020, una hazaña sin precedentes en la historia del campeonato. Rea redefinió los límites de lo posible en WorldSBK, batiendo récords de victorias y poles que parecían inalcanzables.
Tras el dominio de Rea, la competición vivió un relevo de guardia, con pilotos como Toprak Razgatlioglu (Yamaha) y Álvaro Bautista (Ducati) arrebatándole el trono e introduciendo una nueva era de mayor diversidad entre marcas y pilotos.
El formato de doble carrera
Una de las características más distintivas del WorldSBK es su formato de competición durante los fines de semana de carrera. A diferencia del MotoGP, que celebra solo una carrera principal por Gran Premio (más la sprint race desde 2023), el WorldSBK disputa dos carreras completas en cada evento, denominadas Race 1 y Race 2, además de una Superpole Race de menor distancia.
Este formato ofrece el doble de espectáculo y acción a los aficionados, y también permite que los pilotos tengan más oportunidades de puntuar y remontar en el campeonato si tienen mala suerte en alguna de las carreras. Ha sido uno de los elementos clave en el éxito del WorldSBK como competición.
Los puntos se otorgan de la siguiente manera: la Superpole Race, que es de menor distancia, ofrece hasta 12 puntos al vencedor, mientras que Race 1 y Race 2 otorgan 25 puntos al ganador, con la misma escala que el MotoGP para los demás clasificados.
Circuitos y presencia global
El calendario del WorldSBK incluye habitualmente entre 12 y 13 rondas distribuidas por Europa, Asia, Oceanía y América. Algunos de sus circuitos más emblemáticos son Phillip Island en Australia (donde suele arrancar la temporada), Aragón y Jerez en España, Magny-Cours en Francia, Donington Park en Reino Unido, y el mítico Assen en los Países Bajos.
El WorldSBK ha mantenido una presencia muy sólida en España, país que ha aportado algunos de los mejores pilotos de su historia, como Álvaro Bautista, Chaz Davies (criado en Gran Bretaña pero de origen galés) y el joven prometedor Iker Lecuona.
Relevancia tecnológica y comercial
Para las marcas de motocicletas, el WorldSBK representa una vitrina tecnológica de enorme valor. Las victorias en el campeonato se traducen directamente en ventas de las motos de calle en las que se basan las motos de competición. Ducati, Kawasaki, Yamaha, Honda, BMW y Aprilia compiten en el campeonato en parte porque saben que ganar el WorldSBK impacta positivamente en la percepción de sus modelos comerciales.
Esta vinculación entre la competición y el mercado es uno de los mayores valores diferenciales del WorldSBK respecto al MotoGP, y explica la lealtad de los grandes fabricantes a este campeonato a lo largo de sus casi cuatro décadas de historia.