Hay personas que marcan una época y personas que marcan un país. Ángel Nieto hizo las dos cosas. Durante dos décadas y media, el piloto zamorano nacido en Ávila fue el deportista español más laureado del mundo en cualquier disciplina, acumulando trece títulos mundiales que él, con su famosa superstición, siempre describió como “doce más uno”. Su historia es la de un chico de familia humilde que se convirtió en leyenda universal.
Los inicios: un mecánico que quería correr
Ángel Nieto Roldán nació el 25 de enero de 1947 en Zamora, aunque pasó su infancia en Ávila. Su familia no tenía recursos económicos, y desde joven tuvo que trabajar en talleres mecánicos para ayudar en casa. Esa cercanía con las máquinas despertó en él una pasión por las motos que pronto se convertiría en obsesión.
Con dieciséis años disputó su primera carrera en una Derbi, la marca española que sería su compañera durante gran parte de su carrera. La hazaña de que un chico sin medios económicos y sin apoyo familiar pudiese llegar al Campeonato del Mundo se explica solo por su talento descomunal y su determinación inquebrantable. Debutó en el Mundial en 1964, con diecisiete años, y tardó apenas cinco temporadas en ganar su primer título.
Logros y récords: trece veces el mejor del mundo
El primer título mundial de Nieto llegó en 1969, en la categoría de 50cc con Derbi. Fue el inicio de una racha extraordinaria: en 1971 añadió el título de 125cc, y en 1972 realizó la proeza de ganar ambas categorías en el mismo año con Derbi y Morbidelli respectivamente.
A lo largo de su carrera compitió con Derbi, Bultaco y Minarelli, siendo capaz de adaptarse a diferentes máquinas y seguir ganando. Sus siete títulos en 125cc son un récord que solo Valentino Rossi ha superado sumando todas las categorías. La longevidad de su carrera —el último título lo ganó en 1984, con 37 años— es igualmente asombrosa.
En total, 90 victorias en el Campeonato del Mundo en más de 20 años de competición al más alto nivel.
Estilo y legado: intuición pura
Nieto era un piloto de sensaciones más que de datos. En una época en que los ingenieros no disponían de la telemetría actual, él basaba sus ajustes de moto en lo que sentía a través de las manos y los pies. Su comunicación con los mecánicos era casi poética: describía el comportamiento de la moto con metáforas que sus técnicos aprendieron a traducir en ajustes reales.
Su manejo de las pequeñas cilindradas era absolutamente magistral. Las motos de 50cc y 125cc de los años sesenta y setenta eran máquinas frágiles que exigían una delicadeza extrema para no romper motor o transmisión. Nieto sabía exactamente hasta dónde podía apretar y cuándo debía administrar.
La superstición del “12+1” no era simple folklore: Nieto era genuinamente supersticioso y desarrolló una serie de rituales precompetición que mantuvo durante toda su carrera.
Impacto en España y el motociclismo mundial
Ángel Nieto es, junto al ciclista Miguel Induráin y el tenista Arantxa Sánchez Vicario, uno de los deportistas españoles que más títulos mundiales han acumulado en la historia. Durante los años sesenta, setenta y ochenta, en una España que comenzaba a asomarse al mundo tras décadas de aislamiento, sus victorias eran motivo de celebración nacional.
Su fallecimiento en agosto de 2017 provocó una oleada de homenajes en toda España. El Gran Premio de España de motociclismo que se celebra en Jerez lleva desde entonces el nombre de Circuito de Jerez - Ángel Nieto, un reconocimiento justo para alguien que dedicó su vida a poner el nombre de España en lo más alto del motociclismo mundial.