En la historia del motociclismo español hay un nombre que está por encima de todos los demás: Ángel Nieto. Trece veces campeón del mundo —“doce más uno”, como él insistía en decir por pura superstición—, Nieto fue el piloto que encendió la pasión por el motociclismo en España y el hombre que demostró, décadas antes que nadie más, que los pilotos españoles podían ganar campeonatos del mundo. Su legado sigue tan vivo hoy como el día en que ganó su último título.
Infancia y primeros años: Ávila a Madrid en moto
Ángel Nieto Roldán nació el 25 de enero de 1947 en Ávila, aunque su familia se trasladó a Madrid cuando era niño. Desde muy joven mostró una pasión desbordante por las motos, y con apenas quince años ya participaba en competiciones de velocidad en el circuito de Montjuïc. Sin recursos económicos pero con una habilidad innata sobre la moto, Nieto se ganó el apoyo de los primeros patrocinadores locales que vieron en él a un talento extraordinario.
Su físico menudo —medía poco más de metro y medio— resultó ser una ventaja en las pequeñas cilindradas, donde el peso del piloto tiene una influencia directa sobre la velocidad de la moto. Esa característica física, unida a una sensibilidad técnica excepcional y a una determinación de hierro, lo convirtió en el dominador absoluto de los 50cc y los 125cc durante más de una década.
Los 13 títulos: una carrera sin precedentes
La carrera internacional de Ángel Nieto arrancó con fuerza en 1969, cuando ganó su primer Campeonato del Mundo de 50cc con una Derbi española, convirtiéndose en el primer piloto español en conquistar un título mundial de motociclismo. Ese primer campeonato fue el inicio de una racha sin parangón en la historia del deporte:
Títulos mundiales en 50cc (7): 1969, 1970, 1972, 1975, 1976, 1977 y 1981.
Títulos mundiales en 125cc (6): 1971, 1972, 1979, 1981, 1982 y 1983.
El último de sus trece títulos llegó en 1984, cuando Nieto tenía 37 años, una edad en la que la mayoría de pilotos lleva años retirados. A lo largo de su carrera compitió con motos Derbi, Bultaco, Morbidelli, Garelli y otras marcas de la época, demostrando una capacidad de adaptación que pocas veces se ha visto en un piloto de élite.
”Doce más uno”: la superstición que le acompañó toda la vida
Nieto nunca pronunció el número trece. En sus entrevistas, en sus ruedas de prensa, en su vida cotidiana, siempre se refería a sus trece títulos como “doce más uno”. Esta famosa superstición, que él mismo explicó en numerosas ocasiones sin revelar del todo su origen, se convirtió en parte inseparable de su imagen pública y hoy es uno de los elementos más recordados de su legado.
La locución “doce más uno” fue también el título de documentales, libros y homenajes dedicados al piloto, y sigue siendo la forma más habitual de referirse a su palmarés en el motociclismo español.
El Circuito de Jerez-Ángel Nieto: el homenaje eterno
El Circuito de Jerez fue rebautizado oficialmente como Circuito de Jerez-Ángel Nieto el 12 de mayo de 2018, durante el Gran Premio de España de esa temporada, con la presencia de sus hijos Pablo Nieto —él mismo ex piloto de motociclismo— y Gelete Nieto. El acto fue un momento de gran emoción para el mundo del motociclismo y para los miles de aficionados que llenaban las gradas del circuito andaluz.
El homenaje no podía ser más apropiado: Jerez es el circuito con mayor tradición del motociclismo español y uno de los grandes premios donde la afición española es más numerosa y apasionada.
El legado de Nieto: la chispa que lo encendió todo
El impacto de Ángel Nieto sobre el motociclismo español va mucho más allá de los títulos. Nieto fue el primer héroe del motor en un país que no tenía tradición en ese deporte, el hombre que demostró que España podía ganar en el escenario más competitivo del mundo. Su figura inspiró a toda la generación de pilotos que vino después —Sito Pons, Jorge Martínez Aspar, Álex Crivillé— y creó el caldo de cultivo del que surgirían más tarde Dani Pedrosa, Jorge Lorenzo, Marc Márquez y los demás campeones de la era moderna.
Falleció el 3 de agosto de 2017 a los 70 años, tras un accidente de tráfico en Ibiza. El motociclismo mundial le lloró como a muy pocos héroes del deporte. Su nombre vive en el circuito andaluz que lleva su nombre, en los libros de historia del campeonato y en la memoria de quienes lo vieron competir.