El Mundial de Inglaterra de 1966 es uno de los torneos más memorables de la historia, con una final que sigue siendo objeto de debate y una serie de actuaciones individuales brillantes. Fue también la última vez, por el momento, que el país inventor del fútbol levantó la Copa del Mundo.
El contexto británico
Inglaterra organizó el torneo con orgullo nacional. El fútbol había nacido allí, en los campos de los colegios victorianos de mediados del siglo XIX, y los ingleses sentían una responsabilidad histórica de demostrar que aún eran los mejores en su propio invento. El seleccionador Alf Ramsey había prometido públicamente que Inglaterra ganaría el Mundial. Las apuestas parecían generosas.
El equipo de Ramsey se basaba en un sistema de cuatro centrocampistas que sacrificaba los extremos tradicionales en favor de un bloque compacto y disciplinado. Los “wingless wonders” (maravillas sin extremos) eran criticados por su estilo poco vistoso, pero resultaron efectivos.
La revelación: Eusébio y Portugal
La gran sorpresa del torneo fue la selección de Portugal y su astro, Eusébio da Silva Ferreira. El delantero mozambiqueño, que jugaba en el Benfica, era uno de los mejores del mundo en aquella época, pero Portugal nunca había participado en un Mundial.
Eusébio deslumbró desde el primer momento. Terminó el torneo con 9 goles, incluyendo 4 en el histórico partido de cuartos de final ante Corea del Norte. Los coreanos habían protagonizado una de las mayores sorpresas de la historia al eliminar a Italia en la fase de grupos, y llegaron a ponerse 3-0 ante Portugal antes de que Eusébio tomara el mando para remontar (5-3). Portugal llegó a las semifinales, donde perdió ante Inglaterra (1-2) en un partido muy reñido.
La final de Wembley
La final del 30 de julio de 1966 entre Inglaterra y Alemania Occidental fue épica. Los alemanes se adelantaron con un gol de Haller, England igualó mediante Hurst y tomó la delantera con Peters. Alemania empató en el tiempo de descuento por medio de Weber, llevando el partido a la prórroga.
En el tiempo extra llegó el momento más controvertido de la historia del Mundial. Geoff Hurst disparó, el balón golpeó el larguero y botó sobre la línea. El árbitro suizo Gottfried Dienst no estaba seguro, consultó con el juez de banda soviético Tofiq Bahramov, y este señaló gol. Hurst añadió el cuarto en el último segundo del partido, convirtiéndose en el único jugador en la historia en marcar un hat-trick en una final del Mundial.
El controvertido tercer gol —el llamado gol fantasma— ha sido objeto de análisis con las técnicas más sofisticadas disponibles en cada época. La tecnología digital aplicada en los años noventa apunta a que el balón no entró completamente, pero la decisión del árbitro es inamovible en los libros de historia.
España en el torneo
España llegó al Mundial de 1966 con expectativas moderadas tras los fracasos de Chile 1962. El resultado fue nuevamente decepcionante: derrota ante Argentina (0-2), victoria ante Suiza (2-1) y derrota ante Alemania Occidental (1-2). Solo un punto y eliminación en fase de grupos. La selección española atravesaba uno de sus períodos más grises en los torneos internacionales.
Datos del torneo
El torneo se disputó en 8 estadios ingleses. Se jugaron 32 partidos con 89 goles (2,78 de media). Eusébio fue el máximo goleador con 9 tantos. La Copa Jules Rimet, robada semanas antes del inicio del torneo y recuperada gracias a un perro llamado Pickles, fue entregada a la reina Isabel II en la ceremonia de clausura. Un final digno de la peculiaridad inglesa del fútbol.